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Familia · para los hijos

Una corona para la cabeza

Una enseñanza para los hijos · Proverbios 1:8–9

8Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre; 9pues serán corona de gracia para tu cabeza, y collares para tu cuello.
Proverbios 1:8–9 · SBLM

Contexto

El libro de Proverbios reúne consejos de sabiduría, muchos ligados al rey Salomón. Empieza como un padre que conversa con su hijo, mirándolo a los ojos. Los proverbios son frases cortas para memorizar y recordar en el momento justo. No son promesas mágicas; son como mapas que muestran el camino más seguro. Ya en la primera lección aparece quién enseña primero al niño: el padre y la madre.

Lo que enseña la Biblia

«Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre». Escuchar no es solo oír con las orejas. Es dejar lo que estás haciendo, mirar a quien habla y pensar en lo que dijo. ¡Hay gente que oye, responde «ya, bueno» y no escucha nada! Salomón habla del padre y de la madre juntos: los dos tienen algo que enseñar.

Luego viene una imagen hermosa: los consejos serán corona de gracia para la cabeza y collares para el cuello. En aquel tiempo, las coronas y los collares mostraban honra. Quien aprende a escuchar se vuelve más bonito por dentro, y la gente lo nota. Piensa en un amigo que presta atención cuando hablas: dan ganas de estar cerca de él, ¿verdad? Escuchar bien es un adorno que nadie compra en una tienda.

Escuchar exige humildad, que es admitir: todavía no lo sé todo. Tus padres ya recorrieron más camino que tú y vieron baches que tú todavía no has visto. Pero ellos también se equivocan, y Proverbios no dice que los padres sean perfectos. Por eso, los hijos pueden hacer preguntas con respeto, y los padres también pueden escuchar a los hijos. La sabiduría es una conversación de doble vía.

En la práctica

Esta semana, cada niño le pide un consejo a alguien mayor de la familia sobre algo real de su vida y cuenta en la cena lo que aprendió.

Para conversar

¿Cuál es el mejor consejo que alguien de la familia te ha dado? Y el adulto responde: ¿qué consejo de tu infancia guardas hasta hoy?

Oración

Dios, dame oídos atentos. Cuando mi papá, mi mamá o quien me cuida me enseñe, ayúdame a detenerme y escuchar de verdad. Y enseña a los adultos de mi casa a escucharme también. Que tu sabiduría sea una corona en mi vida. Amén.

Conoce también: Salomón.

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