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Familia · para los abuelos

Un nieto en el regazo de Noemí

Una enseñanza para los abuelos · Rut 4:13–17

13Booz tomó a Rut y ella fue su mujer; se llegó a ella, y Yahvé le permitió concebir, y dio a luz un hijo. 14Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé, que no te ha dejado hoy sin redentor. Que su nombre sea famoso en Israel. 15Él será para ti un restaurador de la vida y te sostendrá en tu vejez; porque tu nuera, que te ama, que es mejor para ti que siete hijos, lo ha dado a luz». 16Noemí tomó al niño, lo puso en su seno y lo amamantó. 17Las mujeres, sus vecinas, le pusieron un nombre, diciendo: «Le ha nacido un hijo a Noemí». Le pusieron el nombre de Obed. Es el padre de Jesé, el padre de David.
Rut 4:13–17 · SBLM

Contexto

Noemí perdió a su esposo y a sus dos hijos en Moab y volvió a Belén pidiendo que la llamaran Mara, que significa amarga (Rut 1:20). Volvió acompañada solo de su nuera moabita, Rut. Booz, pariente de la familia, se casa con Rut como redentor, para preservar el nombre y la tierra de la familia. Al final del libro, el foco no está en la pareja, sino en la abuela: Noemí recibe en su regazo al niño Obed, abuelo del futuro rey David.

Lo que enseña la Biblia

El libro que comenzó con tres funerales termina con un bebé en el regazo de una abuela. Las vecinas dicen que el niño será para Noemí «un restaurador de la vida». La amargura no se deshizo con un discurso, sino con una presencia nueva, pequeña y concreta. Dios no borró las pérdidas de Noemí; la colocó de nuevo dentro de una historia que continuaba.

El texto dice que Noemí «lo puso en su seno y lo amamantó», es decir, se convirtió en la cuidadora del niño. No se quedó solo mirando: participó en su crianza. Muchos abuelos hacen esto todos los días: llevan a la escuela, bañan, se quedan con los niños mientras los padres trabajan. La Biblia no lo trata como una tarea menor. Obed es un eslabón en el linaje de David y, más tarde, de Jesús (Mateo 1:5).

Hay también una lección sobre la acogida. Las mujeres dicen que Rut, la nuera extranjera, vale para Noemí más que siete hijos. Los abuelos que reciben bien a nueras y yernos, con sus diferencias de origen, de costumbres y hasta de fe, abren espacio para bendiciones que no vendrían de otro modo.

En la práctica

Dile a un yerno, a una nuera o a alguien del otro lado de la familia, con todas las letras, una cosa por la que le estás agradecido.

Para conversar

¿En qué momento de nuestra familia un niño, una persona nueva o un nuevo comienzo trajo vida después de una pérdida?

Oración

Dios de Noemí, tú ves las pérdidas que cargo y las amarguras que aún no han sanado. Gracias porque no abandonas mi historia. Pon en mi regazo a las personas que debo amar y cuidar, y dame alegría en servir a las nuevas generaciones de mi familia. Amén.

Conoce también: Rut.

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