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Familia · para los abuelos

Hasta las canas

Una enseñanza para los abuelos · Salmos 71:17–18

17Oh Dios, me has enseñado desde mi juventud. Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu brazo a la posteridad, y tu poder a todos los que han de venir.
Salmos 71:17–18 · SBLM

Contexto

El Salmo 71 es la oración de alguien anciano. Mira hacia atrás y ve la fidelidad de Dios desde su juventud, pero también enfrenta enemigos y el miedo a ser dejado de lado en su debilidad (v. 9). No pide solo protección: pide tiempo. Quiere vivir lo suficiente para contar a las próximas generaciones lo que Dios hizo. Es uno de los pocos textos bíblicos escritos desde la propia vejez.

Lo que enseña la Biblia

El salmista une dos cosas que parecen opuestas: fragilidad y misión. Sabe que está viejo y pide: «no me desampares». Al mismo tiempo, siente que todavía tiene una tarea: anunciar el poder de Dios «a la posteridad». La vejez, aquí, no es jubilarse de la fe. Es la etapa en que la memoria se convierte en herencia.

Fíjate en lo que quiere contar: las obras de Dios, no sus propios logros. Los nietos no necesitan abuelos perfectos; necesitan testigos honestos. Contar cómo Dios sostuvo a la familia en una enfermedad, en un desempleo, en una mudanza de ciudad, admitiendo incluso los miedos y los errores, enseña más que un sermón. Una fe que atravesó crisis habla con otra autoridad.

Esas historias se pierden cuando nadie las registra. Muchas familias descubren demasiado tarde que no saben cómo se conocieron los abuelos, por qué vinieron de donde vinieron, qué los llevó a creer. Contar es un acto de amor y también de adoración. Y quien no recibió una historia de fe de su propia familia puede ser justamente quien comience la primera.

En la práctica

Graba un audio o un video de cinco minutos contando una vez en que Dios te sostuvo a ti o a la familia, y envíalo a tus nietos o a tus hijos.

Para conversar

¿Qué historia de nuestra familia muestra la fidelidad de Dios y todavía no se les ha contado a los más jóvenes?

Oración

Señor, tú me enseñaste desde mi juventud. Ahora que los años pasan, no me desampares. Dame memoria, voz y oportunidad para contar tus obras a los que vienen después de mí, con verdad y alegría. Que ellos conozcan tu poder, y no solo mis historias. Amén.

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