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Acontecimiento

La agonía en Getsemaní

«No se haga mi voluntad, sino la tuya»

En la víspera de la cruz, Jesús ora con tal angustia que suda como gotas de sangre: «no se haga mi voluntad, sino la tuya». Allí es traicionado por Judas con un beso y arrestado (Lucas 22).

El peso real

En el huerto, Jesús suda «como grandes gotas de sangre» y pide que la «copa» pase. No es una muerte estoica: es angustia verdadera ante el sufrimiento.

«No se haga mi voluntad»

La oración termina en entrega: «no se haga mi voluntad, sino la tuya». El «sí» de Jesús revierte el «no» del Edén.

¿Sabías que…?

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