Samuel Escucha a Dios
Historia bíblica para niños de 3–8 años. Léanla juntos, hagan los gestos y conversen al final.
El niño Samuel vivía en la casa de Dios y ayudaba al sacerdote Elí, que ya era muy viejito.
👉 Haz una reverencia de ayudante: ¡mano en el pecho y cabeza bajita!
Una noche, la lámpara de Dios todavía estaba encendida. Samuel estaba acostado, casi dormido…
👉 Apoya la cabeza en las manos y bosteza: ¡aaaahh!
De repente, una voz: «¡Samuel!» Él respondió: «Aquí estoy». Y corrió hacia Elí.
👉 Levántate rapidito y di: ¡Aquí estoy!
Pero Elí dijo: yo no te llamé, vuelve a acostarte. ¡Eso pasó una, dos, tres veces!
👉 Cuenta con los dedos: ¡una, dos, tres veces!
Entonces Elí entendió: ¡era Dios quien llamaba al niño! Y le enseñó a Samuel qué responder.
Dios llamó otra vez: «¡Samuel! ¡Samuel!» Y Samuel respondió: «Habla, que tu siervo escucha».
👉 ¡Pon la mano detrás de la oreja, como quien escucha bien!
Siervo es quien sirve y ayuda. Samuel estaba diciendo: Dios, puedes hablar, ¡te estoy escuchando!
En la mañana, Samuel abrió las puertas de la casa de Dios y le contó todo a Elí, sin esconder nada.
👉 Abre puertas imaginarias con los dos brazos: ¡ñiiic!
Samuel creció, y Dios estaba con él. Todo el pueblo sabía: ¡Samuel escuchaba a Dios y decía sus palabras!
👉 Párate de puntillas: ¡mira cómo creció Samuel!
Versículo: “Habla, que tu siervo escucha” (1 Samuel 3:10)
Para conversar con el niño
- ¿Cómo nos habla Dios hoy? (Pista: ¡por la Biblia!)
- ¿Qué te gustaría decirle a Dios antes de dormir?
Misión de la semana: Antes de dormir, quédate un minutito en silencio y di: Habla, Señor, te estoy escuchando.