Esperanza
El ancla del alma
No es optimismo ingenuo, sino certeza anclada en Dios: lo que Él prometió, lo cumplirá.
El ancla, no el optimismo
La esperanza bíblica no es cruzar los dedos para que todo salga bien. Es certeza anclada en Dios: «La cual tenemos como segura y firme ancla del alma» (Hebreos 6:19). El optimismo depende de las circunstancias; la esperanza depende de Dios.
Esperanza que nace en el sufrimiento
Pablo traza un camino sorprendente: «el sufrimiento produce perseverancia; y la perseverancia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza» (Romanos 5:3–4). La esperanza madura no ignora el dolor, crece dentro de él.
Anclada en la tumba vacía
La esperanza cristiana tiene una fecha y un lugar: la resurrección de Jesús. Porque Él vive, la muerte no es el final, y «hago nuevas todas las cosas» (Apocalipsis 21:5). Por eso se puede tener paz incluso ante lo que no se entiende.
Dónde leer en la Biblia
- Romanos 15:13
- Hebreos 6:19
Conexiones
- vinculado a Job · lectura editorial · Job 19:25
- vinculado a Ezequiel · lectura editorial · Ezequiel 37:5
Temas: fe, futuro