Zaqueo en el árbol · buscaba a Jesús y fue encontrado
Historia bíblica para contar en familia · Lucas 19:1–10 · edades 3–12 · 8 min
La historia
Jesús iba pasando por la ciudad de Jericó. Las calles estaban llenas, porque todo el mundo quería ver al maestro del que tanto se hablaba. En medio de aquel alboroto había un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos, y era rico.
A los cobradores de impuestos no los quería nadie. Trabajaban para los romanos, que dominaban el país, y muchos cobraban más de lo debido y se quedaban con la diferencia. Por eso la gente los veía como traidores y ladrones. Y Zaqueo era el jefe de ellos. Imagina las miradas feas y los cuchicheos cuando pasaba por la calle. Tenía mucho dinero, pero casi ningún amigo de verdad.
Pero aquel día Zaqueo quería ver quién era Jesús. Solo que había un problema: era bajito, y la multitud no lo dejaba ver. Estiraba el cuello, se ponía de puntillas, y nada. Entonces tuvo una idea. Corrió adelante, hasta un lugar por donde Jesús iba a pasar, y se subió a un sicómoro, un árbol de ramas bajas y hojas anchas. ¡Un hombre rico e importante, colgado de un árbol como un niño!
Jesús venía llegando, con la multitud alrededor, el ruido y el polvo. Desde allá arriba, escondido entre las hojas, Zaqueo podía verlo todo. Tal vez pensaba que nadie lo vería allí. Y cuando Jesús llegó a aquel lugar, miró hacia arriba y lo vio. Y lo llamó por su nombre: «Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.» De toda la gente de aquella ciudad, Jesús eligió su casa.
Zaqueo bajó aprisa, casi resbalando por el tronco, y recibió a Jesús con alegría. Hacía mucho que nadie quería entrar en su casa. Pero a la multitud no le gustó nada. ¿Cómo? ¿Con tanta gente buena en la ciudad, justo él? Todos empezaron a murmurar, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
Y entonces algo cambió dentro de Zaqueo. Nadie se lo mandó, nadie lo amenazó. Se puso en pie y dijo al Señor: «He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado». El hombre que antes solo sabía quitar ahora quería devolver y compartir.
Jesús respondió: «Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.» Y explicó por qué había venido: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido». Zaqueo se subió al árbol para buscar a Jesús. Pero, al final de cuentas, era Jesús quien lo estaba buscando a él.
1Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: «Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.» 6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado». 9Jesús le dijo: «Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido».
Lo que dice la Biblia
- v. 4: Zaqueo corrió adelante y se subió a un sicómoro para ver a Jesús.
- v. 8: Zaqueo decidió dar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuatro veces más a quien hubiera defraudado.
- v. 10: «el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido».
Lo que aprendemos
Jesús no esperó a que Zaqueo cambiara para entrar en su casa. Llamó por su nombre al hombre que todos despreciaban, y fue el encuentro con Jesús lo que cambió a Zaqueo. El cambio fue real y concreto: devolver lo que había quitado y compartir con los pobres. Esto muestra que la gracia no es excusa para seguir igual; es el comienzo de una vida nueva. Y muestra que nadie está demasiado lejos para ser buscado por Jesús.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Por qué Zaqueo se subió al árbol?
- ¿Cómo llamó Jesús a Zaqueo?
Para niños
- La gente se quejó porque Jesús fue a la casa de Zaqueo. ¿Por qué crees que Jesús fue de todos modos?
- Zaqueo devolvió lo que había quitado. ¿Hay algo que tú necesitas devolver o arreglar?
Para adolescentes
- La multitud no dejaba a Zaqueo ver a Jesús y después criticó a Jesús por ir a su casa. ¿A veces la gente religiosa estorba a quien quiere acercarse a Dios? ¿Cómo no ser esa multitud?
Para adultos
- El cambio de Zaqueo tocó el bolsillo: devolver y compartir. ¿Qué área concreta de tu vida tendría que mostrar que Jesús entró en tu casa?
Actividad
Hagan un árbol con un rollo de papel de cocina y ramas de papel verde. Escriban el nombre de cada persona de la familia en un muñequito de papel y escondan los muñecos entre las ramas. Por turnos, cada uno busca un muñeco y lo llama por su nombre: ¡baja deprisa! Terminen leyendo juntos Lucas 19:10.
Para memorizar: Lucas 19:10
Oración
Jesús, gracias porque tú nos buscas y sabes nuestro nombre. Entra hoy en nuestra casa. Cambia lo que tiene que cambiar en nosotros y ayúdanos a ser generosos y a arreglar lo que hicimos mal. Amén.