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Historia para contar

Redes a punto de romperse · Jesús llama a unos pescadores

Historia bíblica para contar en familia · Lucas 5:1–11 · edades 4–12 · 10 min

La historia

A orillas del lago de Genesaret, también llamado mar de Galilea, una multitud se apretujaba alrededor de Jesús. Todos querían oír la palabra de Dios. ¡Empujones por aquí, empujones por allá! Cerca del agua había dos barcas. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes, cansados, después de toda una noche de trabajo.

Jesús subió a una de las barcas, la de un pescador llamado Simón, y le pidió que la apartara un poquito de la orilla. Entonces se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde allí mismo, desde dentro de la barca. Simón se quedó cerquita, escuchándolo todo, con las redes limpias, los brazos adoloridos y ningún pez para vender.

Cuando terminó de hablar, Jesús le dijo a Simón: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar». Simón miró a Jesús. ¡El pescador ahí era él! Y la noche había sido un fracaso. Respondió con sinceridad: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada». Pero añadió: «pero en tu palabra echaré la red».

Remaron mar adentro. ¡Chof, allá va la red! Y de repente... la red se puso pesada, ¡muy pesada! Peces saltando, colas golpeando, escamas brillando por todas partes. ¡Eran tantos que la red se rompía! Hicieron señas a sus compañeros de la otra barca: ¡vengan a ayudar! Llenaron las dos barcas, y eran tantos peces que las barcas empezaron a hundirse.

Simón Pedro miró aquella montaña de peces y, de pronto, ya no estaba pensando en ningún pez. Estaba pensando en quién tenía delante. Cayó de rodillas ante Jesús y dijo: «Apártate de mí, porque soy un hombre pecador, Señor». Fíjate: antes llamó a Jesús Maestro; ahora lo llama Señor.

Pedro y sus compañeros, Santiago y Juan, estaban asombrados. Pero Jesús no se apartó. Le dijo a Simón: «No temas. A partir de ahora pescarás hombres». Pescar personas quiere decir ayudar a la gente a encontrar a Jesús, acercar a las personas a Dios, como quien trae peces a la playa. Jesús no quería solo llenar la barca de Pedro; quería al propio Pedro.

Cuando llegaron a tierra, con las barcas repletas, sucedió lo más sorprendente de todo: lo dejaron todo y siguieron a Jesús. Dejaron las barcas, las redes y hasta aquella pesca enorme. Habían descubierto algo mucho más valioso que los peces: habían encontrado al Señor, que manda incluso sobre el lago y que llama a gente común a caminar con él.

1Mientras la multitud le apretaba y escuchaba la palabra de Dios, él estaba de pie junto al lago de Genesaret. 2Vio dos barcas paradas junto al lago, pero los pescadores habían salido de ellas y estaban lavando las redes. 3Entró en una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la tierra. Se sentó y enseñó a las multitudes desde la barca. 4Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar». 5Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero en tu palabra echaré la red». 6Cuando hicieron esto, pescaron una gran cantidad de peces, y su red se rompía. 7Hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron las dos barcas, de modo que empezaron a hundirse. 8Pero Simón Pedro, al verlo, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: «Apártate de mí, porque soy un hombre pecador, Señor». 9Porque estaba asombrado, y todos los que estaban con él, de la pesca que habían hecho; 10y también Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús le dijo a Simón: «No temas. A partir de ahora pescarás hombres». 11Cuando llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y le siguieron.
Lucas 5:1–11 · SBLM

Lo que dice la Biblia

Lo que aprendemos

Jesús muestra que es Señor incluso del lago donde Pedro trabajaba desde hacía años. Pedro obedece sin entender y, ante el milagro, se da cuenta de quién es Jesús y de quién es él mismo: un pecador. La respuesta de Jesús no es apartarse, sino decirle no temas y darle una misión. Así trata Jesús a quien se reconoce pequeño: lo acerca, calma su miedo y le da un propósito. El mayor tesoro de la historia no son los peces, sino Jesús mismo.

Preguntas para conversar

Para los pequeños

Para niños

Para adolescentes

Para adultos

Actividad

Pesca en la sala: recorten pececitos de papel y pongan un clip en cada uno. Hagan una caña con un lápiz, un cordel y un imán de refrigerador en la punta. Esparzan los peces por el piso. Primero, cada uno pesca con los ojos cerrados durante veinte segundos: ¡casi nada! Después, un adulto dice: ¡echa la red aquí! y junta los peces en un montón, y todos pescan juntos. En el pez más grande, escriban: No temas.

Para memorizar: Lucas 5:10

Oración

Señor Jesús, tú mandas en el mar y en los peces, y aun así llamas a gente común a seguirte. Gracias porque no te apartas de quien se reconoce pecador. Ayúdanos a obedecer tu palabra y a llevar a otros hacia ti. En el nombre de Jesús, amén.

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