porque Ele vive
Inicio › Familia
Historia para contar

Noé y el arco de la promesa · Dios se acuerda de su pacto

Historia bíblica para contar en familia · Génesis 9:8–17 · edades 3–10 · 10 min

La historia

Mucho tiempo después de la creación, el mundo que Dios había hecho bueno se llenó de maldad. La Biblia dice que la tierra estaba llena de violencia, y que eso entristeció el corazón de Dios. Pero había un hombre diferente. «Pero Noé halló gracia ante los ojos de Yahvé». Noé era justo y caminaba con Dios, como quien camina cada día al lado de un amigo.

Dios le avisó a Noé que vendría un gran diluvio y le mandó construir un arca: un barco enorme de madera, cubierto de brea por dentro y por fuera, con tres pisos, compartimentos y una puerta en el costado. No era trabajo de una tarde. Y el texto resume la obediencia de Noé en una frase: «E hizo Noé conforme a todo lo que Dios le mandó».

Llegó el día. Entraron en el arca Noé, su mujer, sus hijos Sem, Cam y Jafet, y las mujeres de sus hijos. Entraron también los animales, en parejas, macho y hembra, desde las aves hasta los reptiles. Entonces viene un detalle hermoso: «Yahvé le cerró la puerta». Quien cerró la puerta fue Dios. Después llovió cuarenta días y cuarenta noches, las aguas subieron, y el arca flotó por encima de todo.

El diluvio fue un tiempo triste y largo. Pero el texto dice: «Y se acordó Dios de Noé». Dios hizo pasar un viento, y las aguas comenzaron a bajar. El arca se detuvo sobre los montes de Ararat. Noé abrió la ventana y soltó una paloma, que volvió sin encontrar dónde posarse. Siete días después, volvió al atardecer con una hoja de olivo recién arrancada en el pico. Siete días más, y ya no volvió: afuera había tierra seca.

Dios mandó salir a todos. Imagina a los animales pisando de nuevo el suelo, a los pájaros volando lejos, a los niños corriendo por la hierba mojada. Lo primero que hizo Noé fue construir un altar para adorar al Señor. Antes de construir una casa o plantar una huerta, dio gracias.

Entonces Dios habló con Noé y con sus hijos. Hizo un pacto, que es una promesa solemne en la que Dios se compromete y no se echa atrás. E incluyó a todos: a Noé, a los hijos que todavía iban a nacer y hasta a los animales que salieron del arca. Dios dijo: «ni habrá más diluvio para destruir la tierra».

Y Dios dio una señal para esa promesa: «Mi arco he puesto en las nubes». Fíjate en algo curioso: Dios dijo que él mismo miraría el arcoíris, «para acordarme del pacto perpetuo». No es que Dios se olvide. Es una forma de decir que la promesa está siempre delante de sus ojos. Por eso, la próxima vez que pase la lluvia y aparezcan los colores en el cielo, dejen lo que estén haciendo y digan juntos: Dios cumple lo que promete.

8Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: 9«He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros; 10y con todo ser viviente que está con vosotros, de aves, de animales y de toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. 11Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra». 12Y dijo Dios: «Ésta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: 13Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. 14Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. 15Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más aguas de diluvio para destruir toda carne. 16Estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra». 17Dijo, pues, Dios a Noé: «Ésta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra».
Génesis 9:8–17 · SBLM

Lo que dice la Biblia

Lo que aprendemos

Dios toma en serio el mal: la violencia entristece su corazón y tiene consecuencias. Pero él también guarda y salva: cierra la puerta del arca y se acuerda de Noé. Después del diluvio, es Dios quien se compromete, sin exigir nada a cambio, e incluye hasta a los animales en la promesa. El arcoíris nos enseña que nuestra seguridad no depende de que seamos fuertes, sino de la fidelidad de Dios. Más adelante, la Biblia compara el arca con la salvación que recibimos en Cristo (1 Pedro 3:20–21).

Preguntas para conversar

Para los pequeños

Para niños

Para adolescentes

Para adultos

Actividad

Con lápices de colores, hagan juntos un arcoíris grande en una hoja. En cada franja de color, escriban o dibujen algo que Dios ya haya cuidado en la vida de la familia. Péguenlo en el refrigerador hasta la próxima lluvia.

Para memorizar: Génesis 9:13

Oración

Señor fiel, gracias porque tú cumples lo que prometes. Cuando tengamos miedo, recuérdanos el arcoíris. Guarda esta casa, cuida de los animales y de toda la tierra, y enséñanos a confiar en ti. Amén.

CompartirWhatsApp

Abrir la versión interactiva →