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Historia para contar

El niño que hacía preguntas · Jesús a los doce años, en la casa del Padre

Historia bíblica para contar en familia · Lucas 2:41–52 · edades 6–14 · 10 min

La historia

Cada año, cuando llegaba la Pascua, la gran fiesta que recordaba cómo Dios sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, José y María salían de Nazaret y viajaban hasta Jerusalén. No iban solos: iban en caravana, un grupo grande de parientes, vecinos y conocidos caminando juntos por el camino durante días. El año en que Jesús cumplió doce años, allá fueron otra vez, según la costumbre de la fiesta.

Imagina Jerusalén llena: gente de todas partes, olor a pan y a humo, cantos subiendo por las calles y el templo enorme, brillando en lo alto del monte. Terminados los días de la fiesta, la caravana tomó el camino de regreso. Pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén. Y José y María no lo sabían.

Ellos pensaban que Jesús estaba en algún lugar de la caravana, tal vez con los primos, tal vez con algún tío. Caminaron un día entero. Entonces empezaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Nada. Nadie sabía de él. ¿Te imaginas cómo estaba el corazón de una mamá y de un papá en ese momento?

Volvieron a Jerusalén buscándolo. Un día, dos días... Solo al cabo de tres días lo encontraron. ¿Y dónde estaba? En el templo, sentado en medio de los maestros, los hombres que estudiaban y enseñaban la Ley de Dios. No estaba dando clase; estaba escuchando a los maestros y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían se asombraban de su comprensión y de sus respuestas.

Cuando José y María lo vieron, se asombraron. Y María le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? He aquí que tu padre y yo te buscábamos ansiosamente». Era la voz de una mamá que había pasado tres días de angustia, buscando a su hijo por todas partes.

Jesús respondió: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debía estar en la casa de mi Padre?» Estas son las primeras palabras de Jesús que Lucas registra, y en ellas llama a Dios su Padre. Pero José y María no entendieron lo que les decía. El texto no lo esconde: ni siquiera los padres de Jesús lo entendieron todo de una vez.

Entonces Jesús bajó con ellos y volvió a Nazaret. Y los obedecía. El mismo niño que sabía que Dios era su Padre volvió a casa, a la rutina, a la mesa de la familia. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia ante Dios y los hombres.

41Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42Cuando tenía doce años, subieron a Jerusalén según la costumbre de la fiesta; 43y cuando se cumplieron los días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén. José y su madre no lo sabían, 44pero suponiendo que estaba en la compañía, se fueron de viaje un día; y lo buscaron entre sus parientes y conocidos. 45Al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén buscándolo. 46Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Todos los que le oían se asombraban de su comprensión y de sus respuestas. 48Al verle, se asombraron; y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? He aquí que tu padre y yo te buscábamos ansiosamente». 49Él les dijo: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debía estar en la casa de mi Padre?» 50Ellos no entendían lo que les decía. 51Bajó con ellos y llegó a Nazaret. Se sometió a ellos, y su madre guardaba todas estas palabras en su corazón. 52Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia ante Dios y los hombres.
Lucas 2:41–52 · SBLM

Lo que dice la Biblia

Lo que aprendemos

Jesús sabía desde niño que Dios era su Padre y, aun así, volvió a casa y obedeció a José y María. No se saltó etapas: creció en sabiduría, en estatura y en gracia, como crece todo niño. Esto muestra que preguntar y aprender no es falta de fe, es camino de crecimiento. Muestra también que hasta los padres amorosos se asustan, se equivocan y no lo entienden todo. María no entendió, pero lo guardó en el corazón y siguió pensando.

Preguntas para conversar

Para los pequeños

Para niños

Para adolescentes

Para adultos

Actividad

Marquen la altura de cada persona de la casa en una tira de papel pegada a la pared. Al lado, escriban tres palabras del versículo 52: sabiduría, estatura, gracia. Conversen: además de crecer de tamaño, ¿cómo puede cada uno crecer en sabiduría este mes? Guarden la tira para medir otra vez dentro de unos meses.

Para memorizar: Lucas 2:52

Oración

Padre del cielo, gracias porque Jesús también fue niño y creció en una familia. Ayúdanos a hacer preguntas, a escuchar con atención y a crecer en sabiduría. Cuando no entendamos todo, enséñanos a guardarlo en el corazón y a confiar en ti. Amén.

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