José perdona a sus hermanos · el mal que Dios convirtió en bien
Historia bíblica para contar en familia · Génesis 45:1–15 · edades 5–12 · 12 min
La historia
Jacob tenía doce hijos, pero amaba a José más que a los otros y le dio una túnica de muchos colores. Los hermanos se dieron cuenta, y los celos se convirtieron en odio: la Biblia dice que no podían hablarle pacíficamente. Cuando José contó sus sueños, en los que sus hermanos se inclinaban ante él, el enojo no hizo más que crecer.
Un día, Jacob mandó a José a ver cómo estaban sus hermanos con el rebaño. Ellos lo vieron de lejos y dijeron: «He aquí viene el soñador». Le quitaron la túnica y lo echaron en una cisterna vacía, un pozo hondo para guardar agua, sin nada de agua. Después lo vendieron a unos mercaderes por veinte piezas de plata, y se lo llevaron como esclavo a Egipto. A su padre le mostraron la túnica manchada con sangre de cabrito. Jacob lloró muchos días.
Pasaron los años. En Egipto, José sufrió injusticias, incluso en la cárcel, pero Dios estaba con él, y José terminó siendo gobernador de todo Egipto. Vino una gran hambre, y los hermanos bajaron a Egipto a comprar alimento. Se presentaron ante el gobernador sin imaginar quién era. José los reconoció y observó: ¿habrían cambiado?
Llegó el momento en que José no pudo aguantar más. Ordenó: «¡Haced salir a todos de mi presencia!». Se quedó solo con sus hermanos y lloró tan fuerte que los egipcios que estaban afuera lo oyeron. Entonces dijo: «¡Yo soy José! ¿Vive aún mi padre?». Los hermanos se quedaron mudos, aterrados. El hermano que habían vendido ahora tenía todo el poder en sus manos.
Pero José dijo: «Acercaos ahora a mí, os ruego». Y siguió: «Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto». No fingió que no había pasado nada. Dijo la verdad completa. Y enseguida dijo otra verdad, todavía mayor: «para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros». Por causa del hambre, si José no hubiera estado allí, toda la familia podría haber muerto.
José mandó buscar a su padre, Jacob, y prometió cuidar de todos. Entonces abrazó a su hermano menor, Benjamín, y los dos lloraron juntos. Besó a cada uno de sus hermanos, llorando. Y la Biblia cierra la escena con una frase sencilla y enorme: «y después sus hermanos hablaron con él». Los mismos que antes no podían hablarle en paz a José ahora conversaban con él.
Años después, cuando Jacob murió, los hermanos tuvieron miedo de que José por fin se vengara. Fueron a él y se postraron. José lloró y respondió: «No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?». Y explicó: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien». Prometió sustentar a sus hermanos y a sus pequeños, y les habló con bondad. Perdonar no fue decir que el mal era pequeño. Fue dejar la justicia en manos de Dios y elegir el bien.
1Entonces José no pudo contenerse más delante de todos los que estaban junto a él, y clamó: «¡Haced salir a todos de mi presencia!» Y no quedó nadie con él, cuando José se dio a conocer a sus hermanos. 2Y alzó su voz llorando; y lo oyeron los egipcios, y lo oyó también la casa de Faraón. 3Y dijo José a sus hermanos: «¡Yo soy José! ¿Vive aún mi padre?» Y sus hermanos no le pudieron responder, porque estaban turbados delante de él. 4Entonces dijo José a sus hermanos: «Acercaos ahora a mí, os ruego». Y ellos se acercaron. Y él dijo: “Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. 5Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. 6Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. 7Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 9Daos prisa, id a mi padre y decidle: ‘Así dice tu hijo José: «Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas. 10Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. 11Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes»’. 12He aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi propia boca os habla. 13Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá”. 14Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello. 15Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.
Lo que dice la Biblia
- v. 4: José dice la verdad sin adornarla: «Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto».
- v. 5–8: José ve la mano de Dios: «para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros».
- v. 15: después del perdón, vuelve la conversación: «y después sus hermanos hablaron con él».
Lo que aprendemos
Dios puede sacar bien incluso del mal que otros planearon contra nosotros, sin que el mal deje de ser mal. En la historia de José, perdonar no es olvidar ni fingir: él nombra lo que sus hermanos hicieron, y solo después ofrece gracia. Tampoco significa volver a convivir con quien sigue hiriendo; José observó primero si sus hermanos habían cambiado. José apunta a Jesús, rechazado por los suyos, que transformó la peor injusticia de la historia en salvación para muchos.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Cómo crees que se sintió José cuando sus hermanos lo echaron al pozo?
- ¿Qué hizo José cuando volvió a encontrarse con sus hermanos?
Para niños
- José dijo la verdad sobre lo que sus hermanos hicieron antes de perdonar. ¿Por qué eso es importante?
- ¿Hay alguien con quien necesitas volver a hablar en paz?
Para adolescentes
- ¿Cuál es la diferencia entre perdonar a alguien y fingir que no pasó nada?
- José dijo que Dios encaminó a bien el mal. ¿Quiere decir eso que Dios quiso el mal? ¿Cómo lo entienden ustedes?
Para adultos
- ¿Qué herida antigua en nuestra familia todavía impide una conversación en paz?
- ¿Dónde confundo el perdón con permitir que el mal continúe? Perdonar no obliga a nadie a permanecer cerca de quien lastima.
Actividad
Tomen un retazo de tela o un papel de color que será la túnica de José. Cada persona escribe en él algo que le costó perdonar o pedir perdón, sin nombres, y después píntenlo encima con colores alegres mientras conversan sobre lo bueno que Dios hizo con el mal en la historia de José.
Para memorizar: Génesis 50:20
Oración
Padre, tú viste todo lo que José sufrió y no lo abandonaste. Danos valentía para decir la verdad y gracia para perdonar. Sana las heridas de esta familia y enséñanos a conversar en paz. Amén.