Tres días dentro del pez · el profeta que huyó y el Dios que salva
Historia bíblica para contar en familia · Jonás 1:1–17 · edades 4–12 · 10 min
La historia
Dios llamó a un profeta llamado Jonás y le dio una misión: ir a la gran ciudad de Nínive y advertir a su gente, porque su maldad había subido hasta Dios. ¿Y qué hizo Jonás? Se levantó... ¡y se fue para el lado contrario! Bajó al puerto de Jope, pagó el pasaje en un barco que iba a Tarsis, bien lejos, y se metió en él. Quería huir de la presencia del Señor.
Pero ¿se puede huir de Dios? El Señor envió un gran viento sobre el mar. ¡Uuuuuuu! Las olas crecían, el barco crujía, cric, crac, a punto de partirse. Los marineros, gente acostumbrada al mar, estaban aterrados. Cada uno clamaba a su dios, y echaron la carga al mar para aligerar el barco. ¿Y Jonás? Estaba allá abajo, en el fondo del barco, profundamente dormido. Zzzzz.
El patrón del barco bajó y despertó a Jonás: «¿Qué haces ahí dormido?» Y le mandó que invocara a su Dios. Los marineros echaron suertes para descubrir quién tenía la culpa de la tormenta, y la suerte cayó sobre Jonás. Vinieron las preguntas: ¿quién eres? ¿De dónde vienes? Jonás respondió: «Soy hebreo y temo a Yahvé, el Dios del cielo, que ha hecho el mar y la tierra firme». Los marineros se quedaron helados: ¡estaba huyendo justamente del Dios que hizo el mar!
El mar se ponía cada vez más bravo. Jonás dijo: échenme al mar y se calmará, porque es por mi culpa. Los marineros no querían; remaron con todas sus fuerzas para volver a tierra, pero no pudieron. Entonces oraron al Señor, tomaron a Jonás y lo echaron al agua. ¡Chof! Y, en ese mismo momento, el mar se calmó. Los marineros se llenaron de temor y ofrecieron un sacrificio al Señor.
Y Jonás se hundía entre las olas... cuando, de repente: ¡ñam! El Señor había preparado un gran pez para que se tragara a Jonás. La Biblia no dice qué pez era; solo dice que era grande y que fue Dios quien lo preparó. Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. Oscuro, mojado, apretado. En la oración que hizo allí dentro, contó que las aguas lo rodearon y que las algas se enredaron en su cabeza.
Y allí, en el lugar más hondo y oscuro que alguien pueda imaginar, Jonás hizo lo que no había hecho en el barco: oró. Se acordó del Señor y supo que Dios había oído su voz. Y terminó su oración con una frase cortita y enorme: «La salvación pertenece a Yahvé». Entonces Dios habló al pez, y el pez... ¡bluaj! Vomitó a Jonás en tierra seca. Dios le dio una segunda oportunidad; esta vez Jonás fue a Nínive, y la ciudad entera se arrepintió.
Muchos siglos después, algunas personas le pidieron a Jesús una señal para probar quién era. Jesús dijo que la señal sería la del profeta Jonás: «como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches en el corazón de la tierra». Jesús hablaba de su muerte y de su resurrección. Jonás salió del pez; Jesús salió de la tumba vivo, para siempre. Y además dijo que allí había alguien mayor que Jonás.
1La palabra de Yahvé llegó a Jonás, hijo de Amitai, diciendo: 2«Levántate, ve a Nínive, esa gran ciudad, y predica contra ella, porque su maldad ha subido hasta mi presencia». 3Pero Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvé. Bajó a Jope y encontró una nave que iba a Tarsis; pagó el pasaje y embarcó para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvé. 4Pero Yahvé envió un fuerte viento sobre el mar, y se desató una tempestad tan poderosa que la nave corría el riesgo de romperse. 5Entonces los marineros tuvieron miedo y cada uno clamó a su dios. Arrojaron al mar la carga que había en la nave para aligerarla. Pero Jonás había bajado al interior de la nave y se había acostado, y estaba profundamente dormido. 6El patrón de la nave se le acercó y le dijo: «¿Qué haces ahí dormido? ¡Levántate, invoca a tu Dios! Tal vez tu Dios se fije en nosotros, para que no perezcamos». 7Todos se dijeron: «¡Venid! Echemos suertes para saber por culpa de quién nos ha sobrevenido este mal». Así que echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. 8Entonces le preguntaron: «Dinos, te rogamos, ¿por causa de quién nos ha venido este mal? ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?». 9Él les respondió: «Soy hebreo y temo a Yahvé, el Dios del cielo, que ha hecho el mar y la tierra firme». 10Entonces aquellos hombres sintieron un gran temor y le dijeron: «¿Qué es lo que has hecho?». Pues sabían que huía de la presencia de Yahvé, porque él mismo se lo había dicho. 11Le preguntaron: «¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme?». Pues el mar se embravecía cada vez más. 12Él les respondió: «Levantadme y arrojadme al mar. Entonces el mar se os calmará; porque sé que por mi culpa os ha sobrevenido esta gran tempestad». 13Sin embargo, los hombres remaron con ahínco para alcanzar tierra firme, pero no pudieron, porque el mar se volvía cada vez más tempestuoso contra ellos. 14Entonces clamaron a Yahvé y dijeron: «Te rogamos, Yahvé, que no nos dejes morir por la vida de este hombre, ni nos hagas responsables de sangre inocente; porque tú, Yahvé, has hecho lo que te ha parecido». 15Tomaron, pues, a Jonás y lo arrojaron al mar; y el mar detuvo su furia. 16Entonces aquellos hombres temieron mucho a Yahvé, ofrecieron un sacrificio a Yahvé e hicieron votos. 17Yahvé preparó un gran pez para que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.
Lo que dice la Biblia
- v. 3: Jonás huye a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.
- v. 15: cuando los marineros echan a Jonás al mar, el mar calma su furia.
- v. 17: el Señor prepara un gran pez para que se trague a Jonás, y Jonás está en su vientre tres días y tres noches.
Lo que aprendemos
Jonás huyó, pero Dios no se dio por vencido con él: envió la tormenta, preparó el pez, escuchó la oración y le dio una segunda oportunidad. La conexión con Jesús es explícita: en Mateo 12:40, Jesús dice que, así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, el Hijo del Hombre estaría en el corazón de la tierra, señalando su muerte y resurrección. Ver en Jonás, echado al mar para que los marineros se salvaran, una figura de Jesús, que se entregó por nosotros, es una lectura cristiana tradicional.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Dónde estaba durmiendo Jonás durante la tormenta?
- ¿Quién preparó el gran pez?
Para niños
- Jonás huyó de Dios, y Dios fue tras él. ¿Por qué crees que Dios no se dio por vencido con Jonás?
- Jesús habló de la señal de Jonás. ¿Qué le pasó a Jesús después de tres días?
Para adolescentes
- Jonás habló muy bonito de Dios a los marineros (v. 9) mientras huía de él. ¿Dónde notas esa distancia entre lo que decimos y lo que vivimos?
Para adultos
- ¿Qué misión has estado postergando, yendo a Tarsis en lugar de a Nínive? ¿Cuál sería el primer paso de regreso?
Actividad
Jonás dentro del pez: armen un pez gigante con una sábana o cobija sobre dos sillas, dejando la boca abierta. Apaguen la luz y usen una linterna. El niño que hace de Jonás entra en el pez y hace una oración cortita. La familia cuenta muy despacio hasta tres (¡tres días!) y, al final, todos hacen: ¡bluaj! Jonás sale rodando a tierra seca. Terminen leyendo Mateo 12:40 y recordando que Jesús salió de la tumba.
Para memorizar: Jonás 2:9
Oración
Señor, a veces queremos huir de lo que tú nos pides. Gracias porque no te das por vencido con nosotros y nos das una nueva oportunidad. Gracias por Jesús, que estuvo tres días en el corazón de la tierra y resucitó. La salvación te pertenece. En el nombre de Jesús, amén.