Dejen que los niños vengan · Jesús abraza y bendice a los pequeños
Historia bíblica para contar en familia · Marcos 10:13–16 · edades 3–10 · 8 min
La historia
Jesús estaba enseñando en la región de Judea, cerca del río Jordán. Había mucha gente a su alrededor, como siempre: gente haciendo preguntas difíciles, gente discutiendo, gente queriendo escuchar. Poco antes, unos fariseos habían venido a ponerlo a prueba con una pregunta complicada. Era un lugar lleno de adultos, de discusiones y de asuntos serios, de esos en los que los niños suelen oír: vayan a jugar afuera.
Y en medio de todo eso, aparecieron algunas personas trayendo niños. Tal vez eran papás y mamás, tal vez abuelos o hermanos mayores; el texto no lo dice. Tal vez había bebés en brazos, con la carita arrugada de sueño, y niños más grandes corriendo adelante. Traían a los niños para que Jesús los tocara, como quien pide una bendición.
Pero a los discípulos no les gustó. Reprendían a los que traían a los niños. Imagina lo que pensaban: ahora no, el Maestro está ocupado, esto es asunto de grandes. En aquel tiempo, los niños no valían mucho para la sociedad. Poca gente imaginaba que un maestro famoso fuera a gastar tiempo con ellos.
Pero Jesús vio lo que estaba pasando. Y el texto dice que se indignó. Jesús se enojó, ¡y no con los niños, sino con los discípulos! Y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo prohibáis, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos.»
Imagina la cara de los discípulos. Y Jesús fue todavía más lejos: «Os aseguro que quien no quiera recibir el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Los adultos pensaban que los niños eran los que necesitaban aprender de ellos. Jesús dijo que los adultos eran los que necesitaban aprender de los niños.
¿Cómo es recibir algo como un niño? Un niño no intenta pagar su regalo de cumpleaños. No finge que puede con todo él solo. Extiende las manos, confía y recibe, con los ojos brillando. Así se entra en el Reino de Dios: no por mérito, sino recibiendo con los brazos abiertos lo que Dios da.
Y entonces Jesús hizo mucho más de lo que le habían pedido. Le pidieron solo un toque. Él los tomó en sus brazos y los bendijo, imponiéndoles las manos. Imagina: uno por uno, en los brazos de Jesús. Ningún niño era demasiado pequeño, demasiado ruidoso o sin importancia para él. Y ninguno lo es, hasta hoy.
13Le traían niños para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a los que los traían. 14Al ver esto, Jesús se indignó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo prohibáis, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. 15Os aseguro que quien no quiera recibir el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.» 16Los tomó en sus brazos y los bendijo, imponiéndoles las manos.
Lo que dice la Biblia
- v. 13: le traían niños a Jesús para que los tocara, y los discípulos reprendieron a los que los traían.
- v. 14: Jesús se indignó y dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo prohibáis».
- v. 16: los tomó en sus brazos y los bendijo, imponiéndoles las manos.
Lo que aprendemos
Esta es una de las pocas veces en que los Evangelios dicen que Jesús se indignó, y fue para defender a los niños. Esto muestra que los niños importan mucho a Dios y que nadie tiene derecho a alejarlos de él ni a maltratarlos. Muestra también cómo se entra en el Reino: no por mérito, esfuerzo o importancia, sino recibiendo como un niño, con confianza y las manos abiertas. Y Jesús no dio solo lo mínimo que le pidieron: abrazó y bendijo.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Qué hizo Jesús con los niños que se acercaron a él?
- ¿Cómo te sientes al saber que Jesús te quiere cerquita de él?
Para niños
- ¿Por qué crees que los discípulos trataron de mandar a los niños lejos?
- ¿Qué crees que significa recibir el Reino de Dios como un niño?
Para adolescentes
- ¿Alguna vez sentiste que no te tomaban en serio por ser joven? ¿Qué dice esta historia sobre cómo te ve Jesús?
Para adultos
- ¿En qué situaciones, incluso en casa o en la iglesia, los niños terminan alejados de Jesús sin que nadie lo note? ¿Qué puedes cambiar en eso?
Actividad
Cada adulto de la casa pone la mano sobre la cabeza o el hombro de un niño y dice una bendición corta, con su nombre: que Dios te guarde, que sepas que eres amado. Después, al revés: los niños bendicen a los adultos. Para terminar, dibujen a Jesús con niños en brazos y pongan el dibujo cerca de la cama.
Para memorizar: Marcos 10:14
Oración
Jesús, gracias porque tú no mandas lejos a nadie y porque los niños son importantes para ti. Toma a cada uno de nosotros en tus brazos y bendice a nuestra familia. Enséñanos a recibir tu amor con confianza, como niños. Amén.