El padre que corre · dos hijos perdidos y un padre que sale a buscarlos
Historia bíblica para contar en familia · Lucas 15:11–32 · edades 5–14 · 12 min
La historia
Los fariseos y los escribas se quejaban porque Jesús recibía a pecadores y comía con ellos. Entonces Jesús contó tres historias sobre cosas perdidas: una oveja, una moneda y, la más famosa de todas, esta, que empieza así: «Un hombre tenía dos hijos».
Un día, el hijo menor fue a su padre y le pidió su parte de la herencia, la parte de los bienes que solo recibiría después de que el padre muriera. En aquel tiempo, era un pedido durísimo. Aun así, el padre repartió los bienes entre los dos hijos. Pocos días después, el menor juntó todo lo suyo y se fue a un país lejano.
Allí lo gastó todo, viviendo perdidamente, sin pensar en el mañana. Cuando se le acabó el dinero, vino una gran hambre en aquel país. Consiguió trabajo cuidando cerdos, animales que los judíos consideraban impuros; había tocado fondo. Tenía tanta hambre que deseaba comer las algarrobas de los cerdos, pero nadie le daba nada.
Entonces volvió en sí. Se acordó de su casa y pensó: «¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!» Y decidió volver. En el camino, ensayó lo que iba a decir: que había pecado contra el cielo y contra su padre, que ya no merecía ser llamado hijo, y que el padre lo tratara como a uno de sus jornaleros.
Se levantó y fue. Pero, cuando aún estaba lejos, su padre lo vio. El corazón del padre se llenó de compasión, ¡y corrió! Imagina a un señor mayor, de ropa larga, corriendo por el camino delante de todo el mundo. Se echó sobre el cuello de su hijo y lo besó.
El hijo empezó su discurso: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo». Pero el padre ni lo dejó llegar a la parte de los jornaleros. Llamó a los siervos y pidió el mejor vestido, un anillo para su mano, calzado para sus pies y el becerro gordo para una fiesta. Porque, dijo él, este hijo estaba muerto y ha revivido; se había perdido y fue hallado. Y comenzaron a celebrar.
Pero estaba el hijo mayor. Volvía del campo, oyó la música y las danzas y, cuando supo el motivo, se enojó y no quería entrar. ¿Y el padre? Salió otra vez. Así como había corrido hacia el menor, ahora salió a rogarle al mayor. Escuchó sus quejas y le respondió: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas». La historia termina sin contar si el hermano mayor entró a la fiesta. La puerta quedó abierta.
11También dijo: “Un hombre tenía dos hijos; 12y el menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde’. Y les repartió los bienes. 13No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’. 20“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21Y el hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo’. 22“Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado’. Y comenzaron a regocijarse. 25“Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27Él le dijo: ‘Tu hermano ha venido; y tu padre ha matado el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano’. 28Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29Mas él, respondiendo, dijo al padre: ‘He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has matado para él el becerro gordo’. 31“Él entonces le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado’”.
Lo que dice la Biblia
- v. 20: cuando el hijo aún estaba lejos, el padre lo vio, fue movido a misericordia, corrió y lo abrazó.
- v. 24: el padre explica la fiesta: «este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado».
- v. 28: el padre también salió a buscar al hijo mayor, que no quería entrar.
Lo que aprendemos
Jesús contó esta historia a personas que se quejaban porque él recibía a pecadores. El padre de la parábola muestra cómo es Dios: no espera a que el hijo termine su discurso; corre, abraza y le devuelve su lugar de hijo. Pero el padre también sale a buscar al mayor, el obediente y resentido. Los dos estaban lejos, cada uno a su manera. La gracia de Dios alcanza a quien huyó de casa y también a quien se quedó en casa con el corazón cerrado.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Qué hizo el padre cuando vio a su hijo llegando a lo lejos?
- ¿Qué le dio el padre al hijo cuando volvió?
Para niños
- El hijo menor había ensayado lo que iba a decir. ¿Por qué crees que el padre no esperó a que terminara?
- ¿Por qué se enojó el hermano mayor? ¿Alguna vez te has sentido así?
Para adolescentes
- La historia termina sin decir si el hermano mayor entró a la fiesta. ¿Por qué Jesús dejaría el final abierto? ¿A cuál de los dos hijos te pareces más hoy?
Para adultos
- El padre corrió hacia un hijo y salió a buscar al otro. En tu casa, ¿quién necesita que corras a su encuentro, y quién necesita que salgas a buscarlo?
Actividad
Jueguen al reencuentro: una persona sale de la habitación y vuelve despacio, mientras otra corre a abrazarla. Después, recorten en papel un vestido, un anillo y una sandalia y escriban en cada uno lo que el padre quiso decir: eres hijo, eres bienvenido, tienes lugar aquí. Péguenlos en el refrigerador.
Para memorizar: Lucas 15:20
Oración
Padre, gracias porque tú corres a nuestro encuentro cuando volvemos. Perdónanos cuando huimos de ti y cuando nos quedamos con el corazón cerrado. Enseña a nuestra familia a perdonar, a recibir de vuelta y a celebrar juntos. En el nombre de Jesús, amén.