Dios hace todo bueno · y nos hace a su imagen
Historia bíblica para contar en familia · Génesis 1:26–31 · edades 3–10 · 10 min
La historia
«En el principio, Dios creó los cielos y la tierra». Antes de eso no había mañana ni noche, ni pajaritos, ni olor a lluvia. La Biblia dice que la tierra estaba sin forma y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo. Pero alguien ya estaba allí: el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas, como quien cuida algo que todavía va a nacer.
Entonces Dios habló. «Hágase la luz», y la luz se hizo. Dios no necesitó martillo, pintura ni ayudante: le bastó su palabra. El segundo día, separó las aguas e hizo el cielo. El tercero, juntó los mares en un solo lugar y apareció la tierra seca, llena de hierba, plantas y árboles cargados de frutos con semillas adentro. Y, en cada etapa, Dios miraba y veía que era bueno.
El cuarto día, Dios encendió el sol para dominar el día y la luna para dominar la noche. Y el texto lo cuenta casi de pasada: «Hizo también las estrellas». ¡Miles de millones de estrellas, en una sola frase! El quinto día, los mares se llenaron de peces y de grandes criaturas marinas, y el cielo se llenó de alas. El sexto, llegaron el ganado, los reptiles y los animales de la tierra. Imagina el ruido: mugidos, zumbidos, rugidos.
Entonces pasó algo distinto. Dios no dijo solamente «Produzca la tierra». Dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza». Y Dios creó al ser humano a su imagen: varón y mujer los creó. Ninguna estrella, ningún león, ninguna ballena recibió ese regalo. Ser imagen de Dios quiere decir que fuimos hechos para reflejar quién es él: amar, crear, cuidar y gobernar con bondad.
Dios bendijo al hombre y a la mujer y les dio una tarea: llenar la tierra y cuidar de los peces, las aves y todos los animales. También les dio alimento: plantas con semilla y árboles con fruto. El capítulo siguiente cuenta la misma historia de cerca: el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida. Plantó un huerto en Edén y puso allí al hombre para que lo cultivara y lo cuidara.
Pero faltaba alguien. El Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo». Los animales desfilaron delante del hombre, y él le puso nombre a cada uno, pero ninguno era una compañía a su altura. Entonces Dios formó a la mujer y se la trajo. El hombre se alegró tanto que habló en forma de poema: «Ésta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne».
Al final del sexto día, Dios miró todo: la luz, los mares, las flores, las hormigas, las ballenas, el hombre y la mujer. Y la Biblia dice: «Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno». No solo bueno. Muy bueno. El séptimo día, Dios descansó, no por cansancio, sino porque la obra estaba completa, y bendijo ese día. Cuando hoy te mires en el espejo, recuerda: fuiste hecho a propósito, por un Dios que llama a su obra muy buena.
26Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado, sobre toda la tierra y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra». 27Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó. 28Dios los bendijo y les dijo: «Sed fecundos y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra». 29Dios dijo: “Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol en el que hay fruto que da semilla. Os servirán de alimento. 30Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les servirá de alimento”; y así fue. 31Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y hubo tarde y hubo mañana: el sexto día.
Lo que dice la Biblia
- v. 26: Dios decide hacer al ser humano a su imagen y semejanza y le confía el cuidado de los animales.
- v. 27: el hombre y la mujer, los dos, son creados a imagen de Dios.
- v. 31: «Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno».
Lo que aprendemos
Dios no necesita nada para crear: le basta su palabra, y todo lo que hace es bueno. El ser humano recibe una dignidad única, pues el hombre y la mujer llevan la imagen de Dios, y por eso toda persona merece respeto, sea cual sea su edad, su color o su manera de ser. También recibimos una misión: cuidar la creación, no explotarla. El Nuevo Testamento dice que todo fue hecho por medio de Jesús, la Palabra (Juan 1:3), y es en él donde esa imagen, manchada por el pecado, comienza a ser restaurada.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Cuál es el animal que Dios hizo que más te gusta?
- ¿Qué dijo Dios cuando miró todo lo que había hecho?
Para niños
- ¿Qué hace que las personas sean diferentes de todos los demás seres que Dios creó?
- Si toda persona es imagen de Dios, ¿cómo cambia eso la forma de tratar a un compañero que no te cae bien?
Para adolescentes
- El texto dice que el ser humano es muy bueno antes de decir lo que hace. ¿Qué significa eso para quien solo se siente valioso cuando rinde?
- Cuidar la tierra y dominarla: ¿dónde está la diferencia entre gobernar y explotar?
Para adultos
- ¿En qué área de nuestra casa tratamos a las personas como herramientas y no como imagen de Dios?
- ¿Cómo practicar el descanso del séptimo día en una rutina que nunca se detiene?
Actividad
Doblen una hoja en siete partes y dibujen, en cada una, lo que Dios hizo ese día. En el sexto cuadro, cada persona de la familia se dibuja a sí misma. En el séptimo, dibujen algo que les ayude a descansar juntos.
Para memorizar: Génesis 1:31
Oración
Dios creador, gracias por la luz, por los animales, por las plantas y por cada persona de esta casa. Gracias por hacernos a tu imagen. Enséñanos a cuidar lo que es tuyo y a tratar a todos con respeto. Amén.