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Historia para contar

La sangre en la puerta · la noche en que Dios pasó por alto

Historia bíblica para contar en familia · Éxodo 12:21–31 · edades 5–12 · 10 min

La historia

Hacía mucho tiempo que el pueblo de Israel era esclavo en Egipto. Ladrillos, barro, sol ardiente, trabajo sin fin. Dios ya había enviado nueve plagas, y el faraón seguía diciendo que no: no dejaba ir al pueblo. Entonces Dios avisó a Moisés que vendría una última plaga, la más seria de todas, y dio instrucciones muy detalladas, como un plan de rescate.

Cada familia debía escoger un cordero macho, de un año, sin ningún defecto. Si la familia era demasiado pequeña para un cordero entero, lo compartía con el vecino más cercano. ¡Nadie quedaba fuera por ser pequeño! El día señalado, al atardecer, se sacrificaba el cordero. Y venía la parte más extraña: tomar un manojo de hisopo, una plantita que funciona como pincel, mojarlo en la sangre y pasarlo por los dos lados de la puerta y por la madera de arriba.

Imagina a los niños de Israel mirando: papá, ¿por qué estamos pintando la puerta? Dios explicó el motivo: «La sangre os servirá de señal en las casas donde estéis». Y prometió: «Cuando vea la sangre, pasaré por alto vuestras casas». De ahí viene el nombre Pascua: el paso, la noche en que el Señor pasó por alto las casas marcadas.

Aquella noche, nadie podía salir de casa hasta la mañana. La familia comía la carne asada al fuego, con pan sin levadura y hierbas amargas, y comía de una manera curiosa: ¡sandalias puestas, cinturón ajustado y bastón en la mano, listos para salir corriendo! Dentro de la casa, olorcito a carne asada y pan caliente. Afuera, silencio y oscuridad.

A medianoche sucedió lo que Dios había avisado: murieron los hijos primogénitos de las casas de Egipto, desde el palacio del faraón hasta la cárcel. Fue una noche de gran llanto, y la Biblia no esconde esa tristeza. Pero en las casas con sangre en la puerta, la muerte no entró. No porque aquellas familias fueran mejores, sino porque estaban bajo la señal que Dios mismo había dado.

Todavía de noche, el faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: «¡Levantaos, salid de en medio de mi pueblo!» ¡Después de tantos años, el pueblo era libre! Y Dios mandó que esa noche se recordara todos los años, para siempre. Incluso previó la pregunta de los niños: «¿Qué significa este rito para vosotros?» Y los padres debían responder contando cómo Dios había protegido sus casas.

Más de mil años después, Jesús celebró la Pascua con sus discípulos la noche antes de morir en la cruz. Y el apóstol Pablo escribió: «Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado en nuestro lugar». Jesús es el Cordero sin defecto. Quien se refugia en lo que él hizo no necesita tener miedo: él nos saca de la esclavitud del pecado y nos lleva a la libertad.

21Entonces Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les dijo: “Id y tomad corderos según vuestras familias y sacrificad la Pascua. 22Tomaréis un manojo de hisopo, lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis el dintel y los dos postes de la puerta con la sangre que está en la vasija. Ninguno de vosotros saldrá por la puerta de su casa hasta la mañana. 23Porque Yahvé pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, Yahvé pasará por alto la puerta, y no permitirá que el destructor entre en vuestras casas para heriros. 24Guardaréis esto como una ordenanza para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25Y sucederá que cuando lleguéis a la tierra que Yahvé os dará, tal como ha prometido, observaréis este rito. 26Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: ‘¿Qué significa este rito para vosotros?’ 27Diréis: ‘Es el sacrificio de la Pascua de Yahvé, el cual pasó por alto las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios y libró nuestras casas’”. El pueblo inclinó la cabeza y adoró. 28Los hijos de Israel fueron y lo hicieron; tal como Yahvé había ordenado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron. 29A la medianoche, Yahvé hirió a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sentaba en su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en el calabozo, y a todos los primogénitos del ganado. 30El faraón se levantó de noche, él, todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, pues no había casa donde no hubiera un muerto. 31Llamó de noche a Moisés y a Aarón y les dijo: «¡Levantaos, salid de en medio de mi pueblo, vosotros y los hijos de Israel, e id a servir a Yahvé, como habéis dicho!
Éxodo 12:21–31 · SBLM

Lo que dice la Biblia

Lo que aprendemos

Dios salvó a Israel de una manera que nadie inventaría: por la sangre de un cordero sin defecto, puesta en la puerta como señal. La conexión con Jesús es explícita en el Nuevo Testamento: «Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado en nuestro lugar» (1 Corintios 5:7), y Juan recuerda que ningún hueso de Jesús fue quebrado, como el del cordero pascual (Juan 19:36; Éxodo 12:46). Ver en la puerta marcada una imagen de quien se refugia en la cruz es una lectura cristiana tradicional. Y Dios quiere que los hijos pregunten: la fe pasa de generación en generación conversando.

Preguntas para conversar

Para los pequeños

Para niños

Para adolescentes

Para adultos

Actividad

Puerta de la Pascua: recorten un papel en forma de puerta y péguenlo en la puerta del cuarto. Con una esponja y témpera roja, o crayones, pinten los dos lados y la parte de arriba. Después, tomen una merienda rápida de pie, con los zapatos puestos, como quien está listo para viajar, con pan sin levadura (sirven galletas de agua). En medio de la merienda, un niño pregunta: ¿qué significa esto? Y un adulto responde leyendo 1 Corintios 5:7.

Para memorizar: Éxodo 12:13

Oración

Señor Jesús, tú eres el Cordero sin defecto que fue entregado en nuestro lugar. Gracias porque, refugiados en ti, no necesitamos tener miedo. Ayuda a nuestra familia a recordar siempre cómo nos libertaste. En el nombre de Jesús, amén.

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