El ciego que gritó más fuerte · Jesús se detiene por quien clama
Historia bíblica para contar en familia · Marcos 10:46–52 · edades 4–12 · 10 min
La historia
Jesús iba camino a Jerusalén. Ya les había avisado a sus discípulos lo que iba a pasar allí: sería entregado, condenado y muerto, y al tercer día resucitaría. En el camino pasó por Jericó, una ciudad muy antigua, cerca del río Jordán, famosa desde los tiempos de Josué. Cuando salía de allí, una multitud enorme iba con él, haciendo ruido y levantando polvo.
A la orilla del camino, sentado en el suelo, estaba un hombre llamado Bartimeo, hijo de Timeo. Era ciego y mendigo: pasaba los días pidiendo limosna, escuchando los pasos de quienes pasaban. No podía ver a la multitud, pero podía oírla. Pum, pum, pum, pasos y voces. Y entonces se enteró: ¡era Jesús el Nazareno el que estaba pasando!
Bartimeo no lo pensó dos veces. Llenó los pulmones y gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!» ¡Hijo de David! Así hablaba el pueblo del rey prometido, el Mesías anunciado por Dios. El ciego no veía nada, pero estaba viendo algo que mucha gente con buenos ojos no veía: quién era Jesús.
Mucha gente le mandó a Bartimeo que se callara. ¡Shhh! ¡Cállate! ¡Qué vergüenza! Pero ¿sabes qué hizo? Tal vez aquella era su única oportunidad. Gritó todavía más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!» A veces dejamos de orar cuando los demás piensan que no vale la pena. Bartimeo no se rindió.
Y entonces toda la multitud se detuvo, porque Jesús se detuvo. En medio de tanta gente, camino a la misión más importante de su vida, Jesús se detuvo por un mendigo ciego. Y dijo: «Llámalo». Las mismas personas que le mandaban callar ahora le decían: «¡Anímate! Levántate. Te está llamando».
Bartimeo arrojó su manto, probablemente una de las pocas cosas que tenía, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le hizo una pregunta que parece obvia: «¿Qué quieres que haga por ti?» Jesús quería oír el pedido de su propia boca. Y Bartimeo respondió: «Rabboni, que vuelva a ver». Rabboni quiere decir maestro mío.
Jesús le dijo: «Vete. Tu fe te ha curado». Y en ese mismo instante los ojos de Bartimeo se abrieron. Imagina: ¡tal vez lo primero que vio fue el rostro de Jesús! Jesús le había dicho vete, pero Bartimeo no se fue a su casa: siguió a Jesús por el camino. El camino que iba a Jerusalén, a la cruz y a la resurrección.
46Llegaron a Jericó. Al salir de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo, un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. 47Al oír que era Jesús el Nazareno, se puso a gritar y a decir: «¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!» 48Muchos le reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!» 49Jesús se detuvo y dijo: «Llámalo». Llamaron al ciego, diciéndole: «¡Anímate! Levántate. Te está llamando». 50Él, arrojando su manto, se levantó y se acercó a Jesús. 51Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». El ciego le dijo: “Rabboni, que vuelva a ver”. 52Jesús le dijo: «Vete. Tu fe te ha curado». Inmediatamente recobró la vista y siguió a Jesús por el camino.
Lo que dice la Biblia
- v. 47: Bartimeo grita: «¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!»
- v. 49: Jesús se detiene y manda llamar al ciego.
- v. 52: Bartimeo recobra la vista inmediatamente y sigue a Jesús por el camino.
Lo que aprendemos
Bartimeo no veía, pero reconoció a Jesús como Hijo de David, el rey prometido. Cuando la multitud quiso callarlo, clamó más fuerte, y Jesús se detuvo por él, aun camino a la cruz. Jesús nunca está demasiado ocupado para quien pide misericordia. Y la sanidad no fue el final de la historia: Bartimeo usó sus ojos nuevos para seguir a Jesús por el camino. Eso es la fe: clamar a Jesús, confiar en él y andar detrás de él.
Preguntas para conversar
Para los pequeños
- ¿Qué le gritó Bartimeo a Jesús?
- ¿Qué arrojó Bartimeo cuando Jesús lo llamó?
Para niños
- ¿Por qué la gente le mandaba a Bartimeo que se callara? ¿Por qué él no dejó de gritar?
- Jesús se detuvo por Bartimeo. ¿Qué muestra eso sobre cómo Jesús te escucha?
Para adolescentes
- Bartimeo tuvo que enfrentar la presión de la multitud para llegar a Jesús. ¿Qué voces hoy intentan convencerte de que no vale la pena buscar a Jesús?
Para adultos
- Si Jesús te preguntara hoy qué quieres que haga por ti, ¿cuál sería tu respuesta honesta?
Actividad
Bartimeo en la sala: una persona se venda los ojos y se sienta en el suelo, con una tela sobre los hombros (el manto). Los demás caminan alrededor haciendo ruido de multitud. Cuando alguien anuncia: ¡Jesús está pasando!, la persona vendada grita: ¡Hijo de David, ten piedad de mí! Todos hacen ¡shhh!, y ella grita más fuerte. Entonces alguien dice: ¡anímate, te está llamando! Ella arroja el manto, se quita la venda y sigue por la casa a quien hace de Jesús. Túrnense los papeles.
Para memorizar: Marcos 10:47
Oración
Señor Jesús, Hijo de David, ten piedad de nosotros. Gracias porque te detienes a escuchar a quien clama. Abre nuestros ojos para verte y danos valor para seguirte por el camino, aun cuando otros nos manden callar. En el nombre de Jesús, amén.