En el día que temo
Una enseñanza para los hijos · Salmos 56:3–4
3En el día que temo, yo pondré mi confianza en ti. 4En Dios alabaré su palabra. En Dios he puesto mi confianza. No temeré. ¿Qué puede hacerme la carne?
Contexto
El título de este salmo cuenta que David lo escribió cuando los filisteos lo prendieron en la ciudad de Gat. David huía del rey Saúl, lejos de casa, solo entre enemigos. Era el mismo David que había enfrentado a Goliat, y ahora tenía mucho miedo. En vez de esconderlo, convirtió su miedo en oración, y la oración se volvió una canción cantada por todo el pueblo.
Lo que enseña la Biblia
Fíjate cómo empieza David: «En el día que temo». No dice si algún día; dice en el día. Hasta las personas valientes sienten miedo. Miedo a la oscuridad, a la tormenta, a un examen, a quedarse solo, a perder a alguien. Sentir miedo no es pecado ni falta de fe. La Biblia no nos manda fingir que no tenemos miedo. Los adultos también sienten miedo, solo que a veces lo esconden. David escribió el suyo en una canción para que nadie tuviera vergüenza de contarle a Dios lo que siente.
David muestra qué hacer con el miedo: poner la confianza en Dios. Imagina cruzar un puente que se tambalea. Sigues sintiendo cosquillas en la panza, pero te agarras fuerte de la mano de quien te cuida. Confiar es eso: tomar la mano de alguien más fuerte mientras el miedo todavía está ahí.
En el versículo siguiente, David repite la idea y cambia el final: «No temeré». Mientras hablaba con Dios, la confianza fue creciendo y el miedo fue disminuyendo. A veces el miedo se va rápido; a veces tarda. Por eso es bueno memorizar estas palabras y decirlas en voz alta cuando el corazón se acelera.
En la práctica
Escriban el versículo 3 en un papel y péguenlo cerca de la cama del niño. Esta semana, cada vez que alguien sienta miedo, la familia dice la frase junta y hace una oración corta.
Para conversar
¿A qué le tienes miedo hoy? Y el adulto también cuenta: ¿a qué le tenía miedo cuando era niño, y cómo me ayudó Dios?
Oración
Señor, a veces siento miedo y mi corazón se aprieta. En el día que tema, pondré mi confianza en ti. Toma mi mano, quédate cerca de mí y dame paz para dormir. Amén.
Conoce también: David.