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Familia · para los hijos

Crecer por completo

Una enseñanza para los hijos · Lucas 2:52

52Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia ante Dios y los hombres.
Lucas 2:52 · SBLM

Contexto

A los doce años, Jesús fue con María y José a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Al regresar, se quedó en el templo conversando con los maestros de la Ley, y sus padres pasaron tres días buscándolo. Después de eso, Lucas cuenta que Jesús volvió a Nazaret y les obedecía. Entonces resume casi veinte años de la vida de Jesús en una sola frase: él crecía.

Lo que enseña la Biblia

Jesús es el Hijo de Dios y, aun así, fue un niño de verdad. Aprendió a caminar, a hablar, a leer, a trabajar con José. No se saltó la infancia. Lucas dice que crecía y muestra cuatro partes de ese crecimiento: sabiduría (la cabeza y el corazón aprendiendo), estatura (el cuerpo), gracia ante Dios (la amistad con Dios) y gracia ante los hombres (la manera de convivir con las personas).

Piensa en una mesa de cuatro patas. Si una pata queda corta, la mesa se tambalea. Hay niños que crecen mucho en el cuerpo y en los juegos, pero casi no hablan con Dios. Hay niños que saben todo lo de la escuela, pero no saben pedir perdón. Crecer bien es cuidar las cuatro patas juntas.

Y crecer lleva tiempo. Nadie ve crecer una planta mirándola un minuto. Cosas pequeñas repetidas, como dormir bien, leer un pedacito de la Biblia, ayudar a alguien y jugar afuera, nos hacen crecer sin darnos cuenta. Si tropezamos, Dios no se rinde: sigue cuidando nuestro crecimiento, día tras día.

En la práctica

Dibujen juntos una mesa con cuatro patas: cabeza, cuerpo, Dios y personas. Cada uno elige una pata para cuidar esta semana y escribe al lado una acción pequeña.

Para conversar

¿En cuál de las cuatro partes sientes que creciste más este año, y en cuál quieres crecer ahora?

Oración

Jesús, tú también fuiste niño y creciste. Ayúdame a crecer por completo: en la cabeza, en el cuerpo, en la amistad con Dios y en la manera de tratar a las personas. Cuando tenga prisa, dame paciencia, y cuando me equivoque, ayúdame a empezar de nuevo. Amén.

Conoce también: Jesús a los 12 años.

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