El mayor mandamiento
Una enseñanza para los hijos · Marcos 12:28–31
28Uno de los escribas se acercó y los oyó interrogar juntos, y sabiendo que les había respondido bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» 29Jesús respondió: “El primero es: ‘Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno. 30Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’ Este es el primer mandamiento. 31El segundo es así: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No hay otro mandamiento mayor que éstos”.
Contexto
En Jerusalén, en los últimos días antes de la cruz, mucha gente le hacía preguntas difíciles a Jesús para ponerlo a prueba. Un escriba, estudioso de la Ley de Moisés, quedó contento con sus respuestas e hizo una pregunta sincera: ¿cuál es el mandamiento más importante? Los maestros judíos contaban más de seiscientos mandamientos en la Ley. Jesús respondió citando una oración que las familias judías decían por la mañana y por la noche.
Lo que enseña la Biblia
La respuesta de Jesús empieza con «Escucha, Israel»: antes de mandar, Dios pide atención. Luego viene el mayor mandamiento: amar a Dios con todo. Corazón, alma, mente y fuerzas. Es como decir: con lo que sientes, con lo que eres, con lo que piensas y con lo que haces. Ningún pedazo queda afuera.
Pero Jesús no se detuvo en el primero. Añadió un segundo: amar al prójimo como a ti mismo. Es como las dos manos de una misma persona. Una se levanta hacia Dios, la otra se extiende hacia el hermano, el compañero, el vecino. Quien dice que ama a Dios y trata mal a su hermana está usando una sola mano.
Amar a Dios no es una regla fría. Amamos porque él nos amó primero, y Jesús mostró ese amor yendo hasta la cruz. Amar a Dios con las fuerzas puede ser guardar los juguetes con alegría; con la mente, hacer preguntas sobre la Biblia; con el corazón, darle gracias antes de dormir.
En la práctica
Hagan un cartel con cuatro cuadritos (corazón, alma, mente y fuerzas). Cada día de la semana, cada persona anota una manera de amar a Dios y una manera de amar a alguien ese día.
Para conversar
¿Cómo podemos amar a Dios con las manos, y no solo con la boca?
Oración
Señor, quiero amarte con todo lo que soy: con lo que siento, pienso y hago. Gracias porque me amaste primero. Ayúdame a mostrar ese amor también a las personas de mi casa, incluso cuando sea difícil. Amén.
Conoce también: Amor.