Debajo de la retama
Una enseñanza para tiempos difíciles · 1 Reyes 19:3–8
3Viendo, pues, el peligro, se levantó y huyó para salvar su vida, y llegó a Beerseba, que pertenece a Judá, y dejó allí a su criado. 4Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de una retama; y deseando morir, dijo: «Basta ya, oh Yahvé, quita mi vida, pues no soy yo mejor que mis padres». 5Y echándose debajo de la retama, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: «Levántate, come». 6Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. 7Y volviendo el ángel de Yahvé la segunda vez, le tocó, diciendo: «Levántate y come, porque largo camino te resta». 8Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
Contexto
Elías acababa de vivir una gran victoria en el monte Carmelo, cuando Dios respondió con fuego ante los profetas de Baal (1 Reyes 18). Poco después, la reina Jezabel amenaza con matarlo. El profeta huye hacia el sur, deja atrás a su criado y entra solo en el desierto. Allí, agotado y sin esperanza, pide a Dios que le quite la vida. Es uno de los retratos más honestos de agotamiento en toda la Biblia.
Lo que enseña la Biblia
Elías era un hombre de fe extraordinaria y, aun así, llegó a decir: «Basta ya, oh Yahvé, quita mi vida». La Biblia no lo esconde. La depresión, la ansiedad y los pensamientos de muerte pueden alcanzar a personas de mucha fe. No son señal de debilidad espiritual ni motivo de vergüenza.
Fíjate en lo que Dios hace primero. No hay sermón ni reprensión. Un ángel toca a Elías, le ofrece pan y agua, lo deja dormir, vuelve y le ofrece de nuevo, diciendo: «largo camino te resta». Dios cuida del cuerpo antes de conversar sobre el futuro. El sueño, la alimentación y el descanso, y hoy también la terapia y la medicación cuando están indicadas, forman parte de ese cuidado.
En la familia, esto significa tomar en serio cuando alguien dice que ya no aguanta más. No respondas con es falta de oración o piensa en positivo. Quédate cerca, pregunta con calma, ayuda a buscar atención y no dejes sola a la persona. Los niños y adolescentes también sufren de ansiedad y depresión. Elías salió de allí con fuerzas para caminar, y su historia continuó.
En la práctica
Pregúntale hoy a alguien de la familia, con calma: ¿cómo estás de verdad? Escucha sin corregir y, si hace falta, ayuda a pedir una cita de atención.
Para conversar
Cuando te sientes al límite, ¿qué te ayuda, y qué dice la gente que acaba empeorándolo?
Oración
Señor, hay días en que digo: ya basta. Gracias porque no me desprecias en ese lugar. Cuida de mi cuerpo y de mi mente, pon personas a mi lado y dame valor para pedir ayuda. Que encuentre fuerzas para el próximo paso. Amén.
Conoce también: Elías.