Perdonar sin fingir
Una enseñanza para parejas · Lucas 17:3–4
3Tened cuidado. Si tu hermano peca contra ti, repréndelo. Si se arrepiente, perdónalo. 4Si peca contra ti siete veces en el día, y siete veces vuelve diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás.”
Contexto
Jesús camina hacia Jerusalén y enseña a los discípulos sobre la vida en comunidad. Justo antes habló de lo grave que es hacer tropezar a alguien. Aquí trata del otro lado: qué hacer cuando alguien peca contra nosotros. Los discípulos reaccionan con un pedido, «Aumenta nuestra fe», porque se dieron cuenta de que perdonar así no depende solo de la fuerza de voluntad. El hermano del texto es el prójimo más próximo, y en el matrimonio nadie está más cerca que el cónyuge.
Lo que enseña la Biblia
Fíjate en el orden: «Tened cuidado.» Después, repréndelo. Solo entonces, si se arrepiente, perdónalo. Jesús no manda fingir que no pasó nada. El perdón bíblico empieza con la verdad dicha al otro, con respeto, y no con el dolor tragado que se vuelve frialdad. Muchas parejas confunden paz con silencio, y el silencio acumula intereses.
Pero Jesús tampoco deja espacio para la contabilidad eterna. Siete veces en el mismo día es número de plenitud: el perdón no tiene cupo. Perdonar es cancelar la deuda, renunciar al derecho de volver a cobrar la misma falta en la próxima pelea. No es olvidar por arte de magia; es decidir no usar el recuerdo como arma. Por eso los apóstoles piden más fe: el perdón es algo que recibimos de Dios antes de poder ofrecerlo.
Perdón y confianza no son lo mismo. El perdón puede darse de una vez; la confianza se reconstruye con tiempo y con frutos de arrepentimiento, especialmente después de una traición. Y perdonar nunca significa seguir expuesto a quien sigue hiriendo. En el matrimonio, el camino es este: nombrar la herida, pedir perdón sin excusas incluidas y, una vez perdonado, no reabrir el caso.
En la práctica
Cada uno escribe, en privado, un dolor antiguo que todavía vuelve en las discusiones. En un momento tranquilo, hablen de él y, si hay arrepentimiento, digan en voz alta: Te perdono y no voy a volver a cobrártelo.
Para conversar
¿Hay alguna deuda entre nosotros que todavía cobro, aun después de haber dicho que perdoné?
Oración
Padre, tú perdonaste una deuda que yo nunca podría pagar. Aumenta mi fe para perdonar como fui perdonado. Dame valor para decir la verdad, humildad para pedir perdón sin justificarme y gracia para no reabrir heridas que tú ya cerraste. Amén.
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