porque Ele vive
Inicio › Familia
Familia · para parejas

Dinero a la vista

Una enseñanza para parejas · Hechos 5:1–4

1Pero un hombre llamado Ananías, junto con su mujer Safira, vendió una propiedad; 2y retuvo parte del precio, sabiéndolo también su mujer, y trayendo solo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. 3Pero Pedro dijo: «Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para que mientas al Espíritu Santo y retengas parte del precio de la heredad? 4Reteniéndola, ¿no te pertenecía a ti? Y una vez vendida, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Por qué concebiste este propósito en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios».
Hechos 5:1–4 · SBLM

Contexto

En los primeros días de la iglesia en Jerusalén, muchos vendían bienes y traían el dinero a los apóstoles para socorrer a los necesitados, como Bernabé, mencionado justo antes. Nadie estaba obligado a hacerlo. Ananías y Safira, un matrimonio, también venden una propiedad, pero acuerdan entregar solo una parte, presentándola como si fuera el total. El episodio termina de forma grave, y Lucas lo registra como advertencia para toda la iglesia.

Lo que enseña la Biblia

La pregunta de Pedro suele pasar desapercibida: «Reteniéndola, ¿no te pertenecía a ti? Y una vez vendida, ¿no estaba el dinero en tu poder?» El pecado de la pareja no fue guardar dinero ni donar poco. Fue la actuación: parecer generosos sin serlo. Su dinero era libre; la mentira, no.

Hay otro detalle: Ananías retuvo parte del precio «sabiéndolo también su mujer». Estaban unidos, pero unidos en el engaño. La unidad conyugal no es un valor en sí misma; tiene que estar al servicio de la verdad. La pareja que acuerda esconder deudas, aparentar un nivel de vida que no tiene o maquillar la realidad para quedar bien ante la familia y la iglesia repite, en menor escala, el mismo error.

Para las finanzas de a dos, el texto sugiere tres pasos. Primero, transparencia entre los cónyuges: ingresos, deudas y gastos a la vista, sin cuentas secretas. Segundo, libertad con responsabilidad: decidir juntos cuánto ahorrar, cuánto gastar y cuánto donar, sin culpa y sin espectáculo. Tercero, verdad hacia afuera: vivir dentro de lo que se tiene, sin necesidad de impresionar a nadie. El dinero es un asunto espiritual no porque Dios lo necesite, sino porque revela lo que ama el corazón.

Cuidado: Controlar todo el dinero del cónyuge, retener sus documentos, impedir que trabaje o destruir sus bienes es violencia patrimonial, prevista en la Ley Maria da Penha (Brasil). Si es tu caso, busca orientación: Ligue 180 (Brasil; atención a la mujer) o 190 (Brasil) en emergencia.

En la práctica

Separen una hora esta semana para poner sobre la mesa, sin juicio, todo lo que entra, sale y se debe. Definan juntos tres números: cuánto ahorrar, cuánto donar y el monto por encima del cual ninguno de los dos compra nada sin conversarlo antes.

Para conversar

¿Hay alguna área de nuestro dinero en la que uno de nosotros esconde, finge o decide solo?

Oración

Señor, todo lo que tenemos viene de ti. Líbranos de fingir lo que no somos y de escondernos el uno al otro lo que tenemos y lo que debemos. Danos un corazón libre, generoso y veraz, para que nuestro dinero sirva a tu Reino y a la paz de nuestra casa. Amén.

CompartirWhatsApp

Abrir la versión interactiva →