Ninguno tenga en poco tu juventud
Una enseñanza para adolescentes · 1 Timoteo 4:12–16
12Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 13Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. 14No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 15Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
Contexto
Timoteo era un joven de Listra, hijo de madre judía y padre griego, a quien Pablo conoció en su segundo viaje misionero. La fe le llegó por su abuela Loida y su madre Eunice. Años después, Pablo lo dejó en Éfeso para cuidar de una iglesia llena de gente mayor y amenazada por falsos maestros. Timoteo parece haber sido tímido y de salud frágil. En esta carta, Pablo escribe como mentor.
Lo que enseña la Biblia
Pablo no dice: espera a crecer para servir a Dios. Dice: «Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo». La juventud no es la sala de espera de la vida real. La Biblia está llena de jóvenes llamados temprano: José, Samuel, David, María. Daniel, probablemente adolescente cuando fue llevado a Babilonia, propuso en su corazón no contaminarse, aun lejos de casa, en una cultura que quiso cambiarle hasta el nombre.
Fíjate dónde pone Pablo el ejemplo: en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. No habla de talento, fama ni cargo. El propósito empieza en el carácter antes de llegar al escenario. Después habla del don: no descuides el don que hay en ti. La vocación no es solo la profesión futura; es la manera en que Dios quiere usar quien eres para servir a los demás, desde ahora.
Y hay una palabra que a nadie le gusta, pero que lo cambia todo: diligencia. Ocúpate, persiste, para que tu aprovechamiento sea manifiesto. El propósito no se descubre esperando una señal del cielo, sino practicando: leyendo, sirviendo, intentando, equivocándote, ajustando. Dios suele mostrar el siguiente paso a quien ya está caminando.
En la práctica
Haz una lista de tres cosas que haces bien o que te dan energía y tres necesidades que ves en casa, en la escuela o en la iglesia. Elige un punto donde las dos listas se encuentren y sirve allí al menos una vez esta semana.
Para conversar
¿En cuál de las seis áreas que menciona Pablo ya puedes ser ejemplo hoy, y en cuál necesitas ayuda?
Oración
Señor, gracias porque no esperas a que yo sea adulto para usarme. Muéstrame el don que pusiste en mí y dame disciplina para cuidarlo. Quiero ser ejemplo en palabra, en amor y en pureza, no para lucirme, sino para servirte. Amén.
Conoce también: Timoteo.