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Devocional

Yahvé peleará por vosotros

Devocional del 22 de noviembre · Éxodo 14:14 · 12 min de lectura

10Cuando el faraón se acercó, los hijos de Israel alzaron los ojos y vieron que los egipcios marchaban tras ellos, y se llenaron de gran temor. Entonces los hijos de Israel clamaron a Yahvé, 11y le dijeron a Moisés: “¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para morir en el desierto? ¿Por qué nos has hecho esto, sacándonos de Egipto? 12¿No es esto lo que te decíamos en Egipto: ‘Déjanos en paz, para que sirvamos a los egipcios’? Porque mejor nos hubiera sido servir a los egipcios que morir en el desierto”. 13Moisés dijo al pueblo: «No temáis. Estad firmes y ved la salvación que Yahvé obrará hoy a favor vuestro; porque a los egipcios que habéis visto hoy, nunca más los volveréis a ver. 14Yahvé peleará por vosotros, y vosotros estaréis quietos». 15Yahvé dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. 16Y tú, levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por en medio del mar en seco. 17He aquí que yo endureceré el corazón de los egipcios, y ellos entrarán tras vosotros. Y me glorificaré en el faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería. 18Y los egipcios sabrán que yo soy Yahvé, cuando me haya glorificado en el faraón, en sus carros y en su caballería.» 19El ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se apartó y se puso detrás de ellos; y la columna de nube se apartó de delante de ellos y se colocó a sus espaldas, 20poniéndose entre el campamento de Egipto y el campamento de Israel. Para unos era nube y tinieblas, mientras que para los otros alumbraba la noche; de modo que en toda la noche no se acercaron los unos a los otros. 21Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahvé hizo retirar el mar mediante un fuerte viento del este que sopló toda la noche, y secó el mar, y las aguas se dividieron. 22Los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.
Éxodo 14:10–22 · SBLM

Contexto

Israel acababa de salir de Egipto, después de la última plaga y de la primera Pascua (Éxodo 12). La fecha del éxodo se debate; probablemente entre los siglos XV y XIII a. C. Dios no llevó al pueblo por el camino corto, por la tierra de los filisteos, sino por el desierto (13:17-18). Y al comienzo del capítulo 14 da una orden extraña: volver y acampar junto al mar. Visto desde afuera, parecía un error de ruta. El mismo faraón lo interpreta así: «Están perdidos en la tierra. El desierto los ha encerrado».

El faraón cambia de idea sobre liberar a sus esclavos y sale con seiscientos carros escogidos. El pueblo mira hacia atrás, ve venir al ejército y entra en pánico. Es aquí donde Moisés pronuncia el versículo de hoy. Esta travesía se convirtió en la gran memoria de salvación de Israel: se canta enseguida (Éxodo 15), se recuerda en los Salmos y en los profetas, y el Nuevo Testamento la retoma como imagen de la salvación en Cristo (1 Corintios 10:1-2).

Lo que dice el texto

Reflexión

Fíjate en cómo llegó Israel a ese callejón sin salida: obedeciendo. Fue Dios quien mandó acampar junto al mar (v. 2). Eso desarma una idea común, la de que seguir a Dios siempre lleva por el camino más fácil. A veces la obediencia nos pone entre el mar y el ejército, y quien mira desde afuera dice lo que dijo el faraón: están perdidos. El texto nos enseña que un lugar estrecho no prueba que Dios nos haya abandonado.

La reacción del pueblo es humana, y el texto la registra sin adornos. Primero el miedo, después el clamor, después la ironía amarga: «¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para morir en el desierto?» En el pánico, la esclavitud parecía mejor que una libertad incierta. Moisés no finge que el peligro sea pequeño. Dice: «No temáis. Estad firmes y ved la salvación que Yahvé obrará hoy a favor vuestro», y completa con la frase que da nombre a este devocional. El verbo hebreo traducido como estar quietos tiene la idea de callarse, de dejar de agitarse.

Pero la quietud que se pide no es quedarse de brazos cruzados. En el versículo siguiente Dios dice: «¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha». El silencio es del corazón que deja de correr de vuelta a Egipto; la marcha es la obediencia que da el siguiente paso. Israel no abrió el mar. Caminó sobre la tierra seca que Dios abrió. La batalla era del Señor; los pies eran del pueblo.

Nota también que la salida no fue instantánea. La nube se quedó entre Israel y los egipcios, tinieblas para unos y luz para otros, y el viento sopló «toda la noche» hasta que el mar se abrió. Hubo una noche entera de espera, con Dios puesto entre su pueblo y la amenaza. Este texto no promete que todo problema desaparezca rápido, ni que toda dificultad termine como queremos. Muestra quién es Dios: alguien que se coloca entre su pueblo y aquello que el pueblo no puede vencer.

El Nuevo Testamento lee el éxodo como un retrato de la salvación. Pablo habla de la travesía del mar como un bautismo (1 Corintios 10:1-2), y Lucas cuenta que Moisés y Elías hablaron con Jesús sobre su partida en Jerusalén, y la palabra griega allí es justamente éxodo (Lucas 9:31). En la cruz, Jesús enfrentó la lucha que ninguno de nosotros podía ganar: contra el pecado y la muerte. Por eso quien está en él puede quedarse quieto. Hoy, entrégale a Dios la batalla que no es tuya y da el paso que sí lo es.

Conexiones

Para aplicar

Para tu diario: ¿En qué lugar estrecho estás hoy? Escribe cuál es la parte de Dios en esa situación (pelear por ti) y cuál es la tuya (quedarte quieto por dentro y ponerte en marcha).

Oración

Señor, tú eres el Dios que abrió camino en el mar y que se pone entre tu pueblo y el peligro. Confieso que, cuando me siento acorralado, entro en pánico, me quejo y a veces quiero volver a lo que me esclavizaba. Te entrego la batalla que no puedo ganar. Aquieta mi corazón, dame valor para dar el siguiente paso y ayúdame a confiar en ti durante la noche, mientras el camino todavía no se abre. En el nombre de Jesús, amén.

Para memorizar: Éxodo 14:14
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, cuando la ansiedad apriete, detente, repite en silencio «Yahvé peleará por vosotros» y da solo el siguiente paso que está en tus manos.

Para profundizar: lee Éxodo 13:17–15:21 y conoce a El cruce del Mar Rojo.

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