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Devocional

Todo lo puedo en Cristo

Devocional del 2 de noviembre · Filipenses 4:13 · 12 min de lectura

4Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! 5Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. 10En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Filipenses 4:4–19 · SBLM

Contexto

Pablo escribe a los filipenses mientras está preso (Flp 1:13), probablemente en Roma, hacia el 60 a 62 d. C. Filipos era una colonia romana en Macedonia, y la iglesia de allí nació en el segundo viaje misionero, con la conversión de Lidia y de un carcelero (Hechos 16). Era una iglesia pequeña y generosa, que ayudaba a Pablo desde el principio. Ahora había enviado una ofrenda por medio de Epafrodito (v. 18), y parte del capítulo 4 es un agradecimiento por esa ayuda.

Ese detalle es esencial para entender el versículo 13. Pablo no está hablando de logros, metas ni victorias deportivas. Está explicando por qué agradece la ofrenda sin depender de ella. Pasó por abundancia y por hambre, y dice que aprendió a estar contento en cualquier situación. La palabra griega traducida como contentarse la usaban los filósofos estoicos para la persona autosuficiente. Pablo usa la palabra, pero cambia la fuente: su suficiencia no viene de sí mismo, viene de Cristo.

Lo que dice el texto

Reflexión

Pocos versículos se usan tanto fuera de contexto como este. Aparece en camisetas de atletas, en frases motivacionales y en promesas de éxito. Pero cuando leemos el capítulo, la pregunta cambia. El todo de Pablo incluye pasar hambre, estar preso, tener poco y tener mucho. El versículo no dice puedo conseguir todo lo que quiero, sino algo más profundo: puedo permanecer fiel en cualquier situación, porque Cristo me sostiene.

Pablo usa una palabra fuerte en el versículo 12. En el original dice que aprendió el secreto; nuestra traducción lo expresa como «estoy enseñado». El verbo griego se usaba para quien era iniciado en un conocimiento reservado. ¿Cuál es el secreto? No una técnica, sino una persona. «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». La fuerza no es una reserva que Pablo acumuló, sino algo que recibe continuamente, como quien depende. En otra carta cuenta que el Señor le dijo que el poder se perfecciona en la debilidad (2 Co 12:9). El versículo 13 es una confesión de dependencia, no de autosuficiencia. Quien lee el versículo como un superpoder termina frustrado cuando no gana; quien lo lee como Pablo lo escribió descubre que es posible seguir de pie aun cuando no gana.

Fíjate también en que Pablo no usa el versículo para prescindir de los hermanos. Justo después, les agradece porque participaron en su tribulación. La fuerza de Cristo muchas veces llega por las manos de la iglesia: una ofrenda, una visita, un mensaje. Quien está sufriendo no necesita demostrar que es fuerte solo. Aceptar ayuda también es parte de vivir por la fuerza de otro.

Esto toca a quien está agotado. Tal vez estés en una etapa de poco: poco dinero, poca salud, poca esperanza. Tal vez estés en una etapa de mucho, con más responsabilidades y más tentaciones de las que puedes manejar. El texto no promete que la situación vaya a cambiar. Promete que Cristo puede sostenerte dentro de ella, para que sigas amando, obedeciendo y siendo agradecido. Y el versículo 19 también tiene destinatario: se dijo a una iglesia que acababa de dar con generosidad, y habla de necesidades, no de deseos.

Tal vez la pregunta de hoy no sea dónde necesitas ganar, sino dónde necesitas seguir. Seguir en un matrimonio difícil con fidelidad, en un trabajo sin reconocimiento con honestidad, en una enfermedad con esperanza, en un tiempo de abundancia sin olvidarte de Dios. Para eso existe la fuerza de Cristo. Rara vez aparece como un gran sentimiento; suele aparecer como la gracia suficiente para el siguiente paso, y después para el otro.

Conexiones

Para aplicar

Para tu diario: ¿En qué área estás pasando hambre y en qué área tienes abundancia? ¿Qué peligro trae cada una para tu fe?

Oración

Señor Jesús, tú eres mi fuerza, y tu gracia me basta. Confieso que muchas veces quiero tu fuerza para realizar mis planes, y no para ser fiel donde tú me pusiste. Confieso también que me cuesta aceptar ayuda. Te entrego la situación en que estoy hoy, con lo que falta y con lo que sobra. Enséñame el secreto del contentamiento. Fortaléceme para seguir amando, obedeciendo y agradeciendo, y úsame para sostener a quien está en tribulación. Amén.

Para memorizar: Filipenses 4:13
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, envía un mensaje de apoyo u ofrece una ayuda concreta a alguien que esté pasando por una tribulación.

Para profundizar: lee Filipenses 4; Hechos 16 y conoce a Pablo.

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