Por su llaga
Devocional del 21 de octubre · Isaías 53:5 · 14 min de lectura
1¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Sobre quién se ha manifestado el brazo de Yahvé? 2Pues subió cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; lo veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Yahvé cargó en él el pecado de todos nosotros. 7Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus esquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 10Con todo eso, Yahvé quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Yahvé será en su mano prosperada. 11Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
Contexto
Isaías 53 es el centro del cuarto cántico del Siervo, un poema que comienza en Isaías 52:13. Describe a un Siervo del Señor rechazado, herido y muerto, cuya muerte trae paz y perdón a otros. La fecha de composición se debate: la tradición vincula el texto con el profeta Isaías, del siglo VIII a. C., mientras que muchos estudiosos lo sitúan en la sección del libro dirigida a los exiliados en Babilonia, probablemente en el siglo VI a. C.
¿Quién es el Siervo? En la lectura judía, a menudo se le entiende como el pueblo de Israel o como un justo que sufre. El Nuevo Testamento, sin embargo, aplica este capítulo explícitamente a Jesús: Felipe se lo explica al funcionario etíope a partir de los v. 7-8 (Hechos 8:32-35), y Pedro retoma los v. 5-6 al hablar de la cruz (1 Pedro 2:24-25). El poema lo narra un nosotros que confiesa haberlo entendido todo mal.
Lo que dice el texto
- v. 4: El nosotros del poema admite el error: «nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido». Quienes veían el sufrimiento del Siervo pensaban que era castigado por sus propios pecados.
- v. 5: El intercambio se dice con claridad: «él herido fue por nuestras rebeliones», y «el castigo de nuestra paz fue sobre él».
- v. 12: El Siervo no solo muere entre transgresores; él ha «llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores».
Reflexión
Isaías 53 comienza con una pregunta de asombro: «¿Quién ha creído a nuestro anuncio?». Lo que sigue es, en efecto, difícil de creer. El Siervo no tiene hermosura que atraiga, sube como raíz de tierra seca, es despreciado y desechado. Quien lo ve sufrir saca la conclusión más común del mundo antiguo, y también del nuestro: si sufre tanto, debe de estar siendo castigado por Dios. El v. 4 registra esa lectura, y el v. 5 la derriba.
El centro del poema es un intercambio. Él fue herido, y las rebeliones eran nuestras. Fue molido, y los pecados eran nuestros. Él cargó el castigo, y la paz quedó con nosotros. La palabra paz aquí es más que tranquilidad interior. En hebreo, shalom describe integridad, relación restaurada, todo de vuelta en su lugar. Eso es lo que el v. 5 dice que vino por medio de las heridas del Siervo.
¿Y qué significa «por su llaga fuimos nosotros curados»? El propio texto da la dirección. El v. 6 dice cuál es la enfermedad: «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas». La herida más profunda del ser humano es haberse apartado por su propio camino. Por eso Pedro, al retomar este versículo, habla de morir a los pecados y vivir para la justicia (1 Pedro 2:24). Mateo vincula Isaías 53:4 con las sanidades que Jesús realizó (Mateo 8:17), y Dios sigue siendo libre para sanar cuerpos. Pero este texto no es una garantía de sanidad física inmediata para cada enfermedad. Es la promesa de algo más profundo: una reconciliación con Dios que ninguna enfermedad puede anular.
Fíjate también en el silencio del Siervo. Como cordero llevado al matadero, él «no abrió su boca» (v. 7). No se defendió ni maldijo. Y, al final, todavía ha «orado por los transgresores» (v. 12). Los evangelios muestran a Jesús orando por quienes lo crucificaban (Lucas 23:34), y el propio Jesús se aplica a sí mismo la frase «Y fue contado con los inicuos» (Lucas 22:37). La cruz no fue un accidente trágico explicado después; fue entendida a la luz de esta profecía por el propio Jesús y por los apóstoles.
Para quien carga culpa, este capítulo dice que el peso ya fue puesto sobre otro. Para quien sufre injustamente, muestra que Dios conoce el sufrimiento desde dentro. Y para quien duda, la pregunta del v. 1 sigue abierta. La respuesta no es un sentimiento, es una decisión: mirar al Siervo herido y reconocer, como el nosotros del poema, que él estaba allí en nuestro lugar. Díselo hoy, con tus propias palabras.
Conexiones
- Hechos 8:32-35 (explícito en el texto): Felipe lee Isaías 53:7-8 con el funcionario etíope y, a partir de ese texto, le anuncia a Jesús.
- 1 Pedro 2:24-25 (explícito en el texto): Pedro retoma las heridas y las ovejas descarriadas de Isaías 53:5-6 para explicar la cruz de Cristo.
- Lucas 22:37 (explícito en el texto): Jesús se aplica a sí mismo la frase de Isaías 53:12 sobre ser contado con los transgresores.
Para aplicar
- Corazón: ¿hay alguna culpa que todavía cargas como si Jesús no la hubiera llevado?
- Relaciones: ¿a quién necesitas ofrecer el perdón que recibiste, sin esperar que esa persona lo merezca?
- Hoy: lee Isaías 53 completo en voz alta, cambiando cada nosotros por yo, y termina con una oración de gratitud.
Oración
Señor Jesús, Siervo justo, tú nunca hiciste maldad, ni hubo engaño en tu boca, y aun así fuiste herido por mis rebeliones. Te adoro por el amor que guardó silencio ante quienes te herían. Confieso que, como oveja, me descarrié y me aparté por mi propio camino. Pongo delante de ti la culpa que todavía cargo y recibo la paz que tú conquistaste para mí. Sana mi corazón de lo que me aleja de Dios, y enséñame a interceder por quienes me hieren, como tú lo hiciste. Amén.
Para memorizar: Isaías 53:5
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, escribe en una frase lo que Jesús llevó por ti y dale gracias por ello antes de dormir.
Para profundizar: lee Isaías 52:13–53:12 y conoce a La Crucifixión.