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Devocional

La certeza de lo que se espera

Devocional del 12 de noviembre · Hebreos 11:1 · 13 min de lectura

1Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. 4Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. 5Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 7Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. 13Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
Hebreos 11:1–16 · SBLM

Contexto

La carta a los Hebreos fue escrita probablemente antes del 70 d. C., por un autor que la tradición no ha logrado identificar con seguridad. Los destinatarios parecen ser cristianos de origen judío que ya habían sufrido por su fe: perdieron bienes, fueron expuestos públicamente y algunos fueron encarcelados (Heb 10:32–34). Ahora estaban cansados y tentados a abandonar a Cristo. El capítulo 10 termina con un llamado a perseverar y con el recuerdo de que el justo vivirá por fe (Heb 10:38).

El capítulo 11 es la respuesta a esa crisis. En lugar de un argumento abstracto, el autor abre un álbum de familia: Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Moisés, Rahab y muchos otros. La expresión «Por la fe» se repite como un estribillo. El objetivo no es crear héroes inalcanzables, sino mostrar que la fe siempre ha sido así: confiar en Dios cuando la promesa aún no se ve. El capítulo siguiente concluye mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe (Heb 12:1–2).

Lo que dice el texto

Reflexión

Mucha gente piensa en la fe como un sentimiento fuerte de que algo va a salir bien. Hebreos 11 presenta otra cosa. La palabra griega traducida «certeza» en el versículo 1 (hypóstasis) se usaba para algo que da sustento, un fundamento, y también aparecía en documentos como título de propiedad. La palabra traducida «convicción» (élenchos) tenía el sentido de una evidencia que convence. La fe, entonces, no es un tiro en la oscuridad. Es apoyar la vida sobre la palabra de alguien que ha demostrado ser confiable, aun cuando lo que prometió todavía no está ante nuestros ojos.

Los ejemplos del capítulo lo confirman. Noé preparó un arca por causa de cosas que aún no se veían (v. 7). Abraham salió de casa sin saber a dónde iba (v. 8) y pasó la vida en tiendas, en una tierra prometida que no era suya (v. 9). Sara creyó que era fiel quien lo había prometido (v. 11). En cada caso, la fe no se describe por lo que la persona sentía, sino por lo que hizo: construyó, salió, habitó, ofreció. La fe bíblica tiene pies.

El versículo 13 es quizá el más honesto del capítulo. Todos ellos murieron sin haber recibido lo prometido. Lo miraron de lejos, lo saludaron de lejos y siguieron como extranjeros. Eso importa para quien lleva mucho tiempo esperando y empieza a pensar que la demora prueba que Dios falló. Hebreos dice lo contrario: la espera es parte de la historia de los que agradaron a Dios. La fe no es garantía de que la respuesta llegará en el plazo que deseamos. Es la confianza de que Dios es fiel aun cuando el plazo es más largo que nuestra vida.

¿Y por qué seguir? Porque anhelaban una patria mejor, y «Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos» (v. 16). Hay una ciudad preparada. Para el autor de Hebreos, esa esperanza tiene nombre y rostro. En el capítulo siguiente nos pide poner los ojos en Jesús, que por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz (Heb 12:2). Jesús es el ejemplo final de una fe que atravesó el sufrimiento, y también aquel en quien las promesas se cumplen.

Tal vez hoy tu fe parezca pequeña. El capítulo no exige heroísmo; enumera personas con fallas, como Sara, que se rió de la promesa, y Rahab, una prostituta extranjera. Lo que los une es que confiaron en Dios y dieron el siguiente paso. ¿Cuál es tu próximo paso de obediencia, aun sin ver todo el camino?

Conexiones

Para aplicar

Para tu diario: ¿Qué promesa o esperanza todavía no ves cumplida? Escribe lo que sabes de Dios que te permite seguir confiando en Él mientras esperas.

Oración

Dios fiel, tú formaste el universo por tu palabra y cumples lo que prometes, aun cuando el tiempo parece largo. Confieso que muchas veces quiero ver antes de confiar y me desanimo cuando la respuesta tarda. Confieso que trato la fe como un sentimiento y no como obediencia. Gracias por los que caminaron antes que yo y, sobre todo, por Jesús, que sufrió la cruz y abrió el camino. Dame valor para dar el siguiente paso sin ver todo el camino, y firmeza para esperar la ciudad que tú preparaste. En el nombre de Jesús, Amén.

Para memorizar: Hebreos 11:1
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, cuéntale a alguien de confianza un área en la que estás esperando en Dios y pídele que ore contigo.

Para profundizar: lee Hebreos 10:32–12:3 y conoce a Fe.

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