Gustad y ved
Devocional del 23 de noviembre · Salmos 34:8 · 12 min de lectura
1Bendeciré a Yahvé en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. 2En Yahvé se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. 3Engrandeced a Yahvé conmigo, y exaltemos a una su nombre. 4Busqué a Yahvé, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. 5Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. 6Este pobre clamó, y le oyó Yahvé, y lo libró de todas sus angustias. 7El ángel de Yahvé acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. 8Gustad, y ved que es bueno Yahvé; dichoso el hombre que confía en él. 9Temed a Yahvé, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. 10Los leoncillos necesitan y tienen hambre; pero los que buscan a Yahvé no tendrán falta de ningún bien.
Contexto
El título del salmo vincula el poema con un episodio de 1 Samuel 21:10-15. David, ya ungido para ser rey, huía de Saúl y llegó a Gat, ciudad de los filisteos. Al ser reconocido, tuvo miedo y fingió estar loco delante del rey para escapar. El título llama a ese rey Abimelec, y 1 Samuel lo llama Aquis; probablemente Abimelec era un título de los reyes filisteos, como faraón en Egipto. Era alrededor del año 1000 a. C., y el futuro rey estaba solo, humillado y en peligro.
En hebreo, el Salmo 34 es un acróstico: los versículos siguen, con pequeñas variaciones, el orden del alfabeto. Eso muestra que es un poema pensado para ser enseñado y memorizado. La primera parte (vv. 1-10) es testimonio e invitación; la segunda (vv. 11-22) es enseñanza, como un padre que llama a sus hijos. El apóstol Pedro usa este salmo dos veces en su primera carta (1 Pedro 2:3; 3:10-12).
Lo que dice el texto
- v. 4: Antes de la invitación viene el testimonio: «Busqué a Yahvé, y él me oyó, y me libró de todos mis temores».
- v. 6: David se describe como «Este pobre». El hombre ungido para ser rey se presenta como alguien sin recursos que solo pudo clamar.
- v. 8: La invitación usa dos verbos, gustar y ver, y termina con un retrato: «dichoso el hombre que confía en él».
Reflexión
Este salmo de alabanza nació de uno de los momentos más humillantes de la vida de David. No fue escrito después de vencer a un gigante, sino después de una huida en la que tuvo que fingirse loco para no morir. Aun así comienza: «Bendeciré a Yahvé en todo tiempo». En todo tiempo incluye aquel tiempo. La alabanza de David no niega el miedo; nace de un miedo que encontró respuesta.
La invitación central es curiosa: «Gustad, y ved que es bueno Yahvé». Gustar, probar, es el sentido más personal que tenemos. Nadie prueba un alimento de lejos, y nadie puede probarlo en lugar de otro. David no ofrece un argumento para debatir en una charla, sino que llama a una experiencia. Y eso no significa apagar la mente. La invitación se apoya en hechos que él cuenta: yo busqué, él respondió, este pobre clamó y fue oído. Es como alguien que dice: yo comí aquí, ven tú también.
Necesitamos leer con honestidad el versículo 10: «los que buscan a Yahvé no tendrán falta de ningún bien». El mismo salmo dice poco después: «Muchas son las aflicciones del justo» (v. 19). Así que el texto no promete una vida sin problemas ni una cuenta bancaria llena. David escribió esto huyendo, sin casa y sin ejército. El bien que no falta es el cuidado de Dios mismo, que oye, libra y acampa alrededor de los que le temen (v. 7), aun cuando las circunstancias siguen siendo difíciles.
La invitación termina en un refugio. Probar la bondad de Dios lleva a correr hacia él, como quien encontró abrigo. Pedro aplica este versículo a personas que acababan de conocer a Jesús: como bebés que desean leche, debían crecer, ya que habían probado que el Señor es bueno (1 Pedro 2:2-3). Y el versículo siguiente deja claro de quién habla: de Cristo, la piedra viva a quien nos acercamos (2:4). Para el cristiano, probar la bondad del Señor es acercarse a Jesús.
No necesitas tener todas las respuestas para dar el primer sorbo. David llegó con miedo; tú puedes llegar con dudas. Prueba de manera concreta: lee un capítulo del Evangelio de Marcos, haz una oración sincera, siéntate a la mesa con cristianos que viven la fe de verdad, obedece una palabra pequeña de Jesús. Y después mira con atención. Quien prueba con honestidad tiene algo que contar.
Conexiones
- 1 Samuel 21:10-15 (referencia cruzada): El episodio en Gat al que se refiere el título del salmo: David con miedo, fingiéndose loco para escapar.
- 1 Pedro 2:2-4 (referencia cruzada): Pedro retoma el probar que el Señor es bueno y muestra que ese Señor es Cristo, la piedra viva.
- 1 Pedro 3:10-12 (explícito en el texto): Pedro cita los versículos 12 a 16 de este salmo para enseñar a la iglesia a guardar la lengua y buscar la paz.
Para aplicar
- Corazón: ¿mi fe ha sido solo algo que discuto o también algo que pruebo en el día a día?
- Relaciones: ¿qué historia verdadera del cuidado de Dios puedo contarle a alguien, como David contó la suya?
- Hoy: elige una forma concreta de probar: lee Marcos 1 en voz baja y ora con tus propias palabras sobre lo que leíste.
Oración
Señor, tú eres bueno, y quiero bendecirte en todo tiempo, también en los tiempos de miedo y de vergüenza. Confieso que muchas veces hablo de ti de lejos, discuto sobre ti, pero no me acerco para probar. Hoy me refugio en ti como David se refugió cuando no tenía salida. Abre mis ojos para ver tu cuidado en los detalles de este día y dame valor para contar a otros lo que he probado. En el nombre de Jesús, amén.
Para memorizar: Salmos 34:8
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, anota tres señales concretas de la bondad de Dios en tu día y cuéntale una de ellas a alguien.
Para profundizar: lee 1 Samuel 21; Salmos 34 y conoce a David.
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