Esfuérzate y sé valiente
Devocional del 28 de septiembre · Josué 1:9 · 13 min de lectura
1Después de la muerte de Moisés, siervo de Yahvé, Yahvé habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: 2“Moisés, mi siervo, ha muerto. Ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, hacia la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 3Os he dado, tal como dije a Moisés, todo lugar que pise la planta de vuestro pie. 4Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los hititas hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. 5Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. 6“Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo como heredad la tierra de la cual juré a sus padres que se la daría a ellos. 7Solo esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de obrar conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9¿No te lo he mandado yo? Esfuérzate y sé valiente; no temas ni desmayes, porque Yahvé, tu Dios, estará contigo en dondequiera que vayas”. 10Entonces Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: 11«Pasad por medio del campamento y dad órdenes al pueblo, diciendo: «Preparad víveres, porque dentro de tres días pasaréis este Jordán para entrar a poseer la tierra que Yahvé vuestro Dios os da en posesión»». 12También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo: 13“Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Yahvé, os mandó diciendo: «Yahvé vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra». 14Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os dio a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis, 15hasta tanto que Yahvé haya dado reposo a vuestros hermanos, como a vosotros, y ellos también posean la tierra que Yahvé vuestro Dios les da; después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Yahvé os ha dado a este lado del Jordán, hacia donde nace el sol, y entraréis en posesión de ella”. 16Entonces respondieron a Josué, diciendo: «Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos envíes. 17De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Yahvé tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. 18Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente esfuérzate y sé valiente».
Contexto
Josué 1 comienza con una noticia de pérdida: «Moisés, mi siervo, ha muerto» (v. 2). Durante cuarenta años Moisés había guiado a Israel desde Egipto. Josué, hijo de Nun, había sido su servidor y uno de los espías que confiaron en Dios cuando los demás tuvieron miedo (Nm 14:6-9). Ahora hereda el liderazgo de un pueblo numeroso, a orillas del río Jordán, frente a una tierra ocupada por ciudades fortificadas. La fecha es incierta, probablemente entre los siglos XV y XIII a. C.
El capítulo es casi todo discurso. Primero Dios habla a Josué (v. 1-9), después Josué habla a los oficiales y a las tribus que ya habían recibido tierra al otro lado del Jordán (v. 10-15), y por último el pueblo responde (v. 16-18). La orden «Esfuérzate y sé valiente» aparece varias veces y cierra incluso las palabras del pueblo. No es un discurso motivacional: está ligada a una promesa, la presencia de Dios, y a una tarea, obedecer la ley dada por medio de Moisés.
Lo que dice el texto
- v. 5: La base del valor es una promesa: «Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé».
- v. 7-8: El valor que se pide es también moral: obrar «conforme a toda la ley» y meditar en ella «de día y de noche». El éxito prometido está ligado a la obediencia, no a una garantía de facilidad.
- v. 9: La orden se repite junto con su fundamento: «Yahvé, tu Dios, estará contigo en dondequiera que vayas».
Reflexión
Josué tenía motivos para tener miedo. El líder al que sirvió durante décadas acababa de morir, y él heredaba un pueblo con historial de murmuración, frente a un río que cruzar y ciudades que enfrentar. Es significativo que Dios repita tres veces, en pocos versículos, la orden de esforzarse y ser valiente (v. 6, 7 y 9). Nadie dice eso tres veces a alguien que no tiene miedo. El texto no trata el miedo como pecado; lo trata como una realidad que necesita ser enfrentada con una palabra mayor.
Observa de dónde viene el valor. No viene de la confianza en uno mismo ni de números favorables. Viene de una frase: «Como estuve con Moisés, estaré contigo». Josué había visto lo que Dios hizo en tiempos de Moisés: el mar abierto, el maná, el agua en el desierto. La presencia que sostuvo al líder anterior no murió con él. En la Biblia, el valor es, ante todo, recordar quién está con nosotros.
Hay un detalle que suele pasar desapercibido. El valor que se pide en los v. 7 y 8 no es solo militar; es el valor de obedecer. Dios dice a Josué que no se aparte de la ley «ni a la derecha ni a la izquierda» y que medite en ella «de día y de noche». A veces la decisión más valiente no es avanzar sobre algo, sino permanecer fiel cuando sería más fácil negociar los principios. El éxito prometido en el v. 8 no es riqueza ni ausencia de lucha; es el camino de quien hace lo que Dios mandó.
La promesa de no dejar ni desamparar no quedó restringida a Josué. La carta a los Hebreos la retoma y la aplica a los cristianos (He 13:5), en un contexto de contentamiento y confianza. Y Jesús, al enviar a los discípulos, prometió estar con ellos todos los días, hasta el fin del mundo (Mt 28:20). El cristiano lee Josué 1 a la luz de esa presencia, sin convertir cada detalle de la conquista de Canaán en una promesa personal.
Tal vez estés frente a tu propio Jordán: un nuevo comienzo después de una pérdida, una responsabilidad mayor de la que te sientes capaz de cargar, una decisión correcta que cuesta caro. Este texto no promete que no sentirás miedo, ni que todo será fácil. Promete compañía. Y pide un próximo paso: preparar víveres, como Josué mandó hacer al pueblo (v. 11), y cruzar cuando llegue la hora. No avanzas solo.
Conexiones
- Hebreos 13:5 (explícito en el texto): La promesa de no dejar ni desamparar se cita y se aplica a los cristianos.
- Deuteronomio 31:6-8 (referencia cruzada): Moisés ya había transmitido a Josué, delante del pueblo, la misma orden de esforzarse y ser valiente y la misma promesa de presencia.
- Mateo 28:20 (lectura editorial): Vínculo temático nuestro: como Josué, los discípulos reciben una misión acompañada de la promesa de la presencia de Jesús.
Para aplicar
- Corazón: ¿dónde me ha paralizado el miedo, y qué cambia si recuerdo que Dios está conmigo allí?
- Relaciones: ¿quién en mi vida está asumiendo una responsabilidad nueva y necesita oír una palabra de ánimo?
- Hoy: elige una decisión correcta que vienes postergando por miedo y da el primer paso concreto en ella.
Oración
Señor, tú eres fiel de generación en generación. Estuviste con Moisés, estuviste con Josué y prometiste estar con los tuyos hasta el fin. Confieso que muchas veces el miedo habla más fuerte que tu palabra, y retrocedo ante lo que tú me llamaste a hacer. Perdona mi incredulidad. Dame valor para obedecer, firmeza para no apartarme y el recuerdo constante de que vas conmigo dondequiera que vaya. En el nombre de Jesús, Amén.
Para memorizar: Josué 1:9
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, da el primer paso práctico en una tarea que el miedo ha ido postergando, leyendo Josué 1:9 antes de empezar.
Para profundizar: lee Josué 1–3 y conoce a Josué.