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Devocional

Encomienda al Señor tus obras

Devocional del 15 de noviembre · Proverbios 16:3 · 12 min de lectura

1Del hombre son las disposiciones del corazón, mas de Yahvé es la respuesta de la lengua. 2Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos, mas Yahvé pesa los espíritus. 3Encomienda a Yahvé tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. 4Todas las cosas ha hecho Yahvé para sí mismo, y aun al impío para el día malo. 5Abominación es a Yahvé todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune. 6Con misericordia y verdad se corrige la iniquidad, y con el temor de Yahvé los hombres se apartan del mal. 7Cuando los caminos del hombre son agradables a Yahvé, aun a sus enemigos hace estar en paz con él. 8Mejor es lo poco con justicia, que las muchas rentas con injusticia. 9El corazón del hombre traza su camino, mas Yahvé endereza sus pasos.
Proverbios 16:1–9 · SBLM

Contexto

Proverbios es un libro de sabiduría. La sección de los capítulos 10 a 22 se presenta como «Los proverbios de Salomón» (Pr 10:1), y probablemente fue reunida y editada a lo largo de generaciones. Allí las frases son cortas e independientes, como semillas para pensar. Un proverbio describe cómo suele funcionar la vida bajo el gobierno de Dios; no es un contrato con garantía para cada situación.

El capítulo 16 tiene un hilo que recorre los primeros versículos: el nombre de Yahvé aparece en casi todos ellos, y el tema es la relación entre los planes humanos y el gobierno de Dios. El versículo 1 dice que las disposiciones del corazón son del hombre, pero la respuesta viene de Yahvé. El versículo 9 repite la idea: el corazón traza su camino, Yahvé endereza los pasos. Y el capítulo termina recordando que hasta la suerte echada en el regazo depende de él (v. 33).

Lo que dice el texto

Reflexión

Es fácil leer el versículo 3 como una fórmula de éxito: encomienda el proyecto a Dios y saldrá bien. Pero quien lee el capítulo entero percibe algo diferente. El versículo viene justo después de otro que dice que Yahvé pesa los espíritus, es decir, las motivaciones (v. 2). Antes de preguntar si el plan va a funcionar, Proverbios pregunta de dónde nace. Encomendar a Dios lo que hacemos incluye dejar que Él examine por qué lo hacemos.

La palabra hebrea detrás de «Encomienda» es muy concreta. Significa rodar, como quien empuja una piedra pesada a otro lugar. Es la imagen de alguien que cargaba el peso de su propio futuro y decide ponerlo sobre Dios. No es abandonar la responsabilidad; es cambiar quién sostiene el resultado. El mismo verbo aparece en el Salmo 37:5, donde el salmista nos pide encomendar a Yahvé nuestro camino. Sigo trabajando, estudiando y decidiendo, pero dejo de cargar solo el peso de garantizar que todo salga bien.

¿Y los pensamientos «serán afirmados»? Aquí hay que recordar el género. Proverbios habla de lo que normalmente sucede cuando la vida se conduce con sabiduría y temor de Dios. El propio capítulo advierte que hay un camino que al hombre le parece derecho, pero cuyo fin es la muerte (v. 25). Es decir, no todo lo que planeamos es bueno, y no todo resultado que deseamos es el mejor. En la lógica del capítulo, los planes se afirman a medida que se ajustan a la voluntad de Dios. A veces eso significa que el plan cambia.

Jesús vivió esto de forma perfecta. En Getsemaní llevó un deseo real al Padre, pidió que la copa pasara y, al mismo tiempo, entregó la decisión: hágase tu voluntad. Hizo rodar sobre el Padre el peso de la hora más difícil de la historia. El resultado no fue un camino sin dolor, sino la cruz y después la resurrección. Encomendar lo que hacemos no garantiza el camino más fácil. Garantiza que no caminamos solos, y que Yahvé endereza los pasos, aun cuando no entendemos la ruta.

Entonces, ¿qué plan estás cargando hoy? ¿Una decisión de carrera, una conversación difícil, un proyecto que ocupa tu mente de madrugada? Saca a la luz tus motivos, entrega el resultado y da el siguiente paso con diligencia. Planificar y confiar no son enemigos. El problema es planificar como si Dios no existiera. Y, si el plan cambia en el camino, eso no significa que la entrega falló; puede ser exactamente la respuesta de quien endereza los pasos.

Conexiones

Para aplicar

Para tu diario: Escribe sobre un plan que te ha quitado el sueño. Después responde con honestidad: ¿qué quiero con esto? ¿Y cómo sería hacer rodar ese peso hacia Dios y seguir trabajando en paz?

Oración

Señor, tú gobiernas todas las cosas y enderezas los pasos de quien confía en ti. Tú pesas los motivos de mi corazón y me conoces mejor que yo mismo. Confieso que muchas veces hago planes como si todo dependiera de mí y cargo un peso que no fue hecho para mi espalda. Confieso mis motivos mezclados. Hoy te encomiendo lo que hago. Examina mi corazón, corrige mi camino cuando solo parezca derecho, y dame diligencia para trabajar y paz para confiar. En el nombre de Jesús, Amén.

Para memorizar: Proverbios 16:3
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, antes de empezar la tarea más importante del día, haz una oración corta entregando a Dios su motivo y su resultado.

Para profundizar: lee Proverbios 16 y conoce a Salomón.

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