El Dios que canta sobre ti
Devocional del 27 de octubre · Sofonías 3:17 · 12 min de lectura
9Entonces daré a los pueblos labios puros, para que todos invoquen el nombre de Yahvé y le sirvan de común acuerdo. 10Desde más allá de los ríos de Etiopía, mis adoradores, los hijos de mis dispersos, traerán mi ofrenda. 11En aquel día no serás avergonzada por ninguna de las obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se regocijan en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. 12Y dejaré en medio de vosotros un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Yahvé. 13El resto de Israel no cometerá injusticia ni dirá mentira, ni se hallará en su boca lengua engañosa; porque ellos apacentarán y descansarán, y no habrá quien los atemorice”. 14¡Canta, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! 15Yahvé ha retirado las sentencias contra ti y ha echado fuera a tus enemigos. Yahvé, Rey de Israel, está en medio de ti; ya no temerás mal alguno. 16En aquel día se dirá a Jerusalén: «¡No temas, Sión! ¡No se debiliten tus manos!». 17Yahvé, tu Dios, está en medio de ti: ¡un poderoso que salvará! Se regocijará por ti con alegría, te renovará en su amor, se regocijará sobre ti con cánticos. 18«Reuniré a los afligidos por las fiestas solemnes, a los que fueron tuyos, para quienes el oprobio de ella era una carga. 19He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; salvaré a la oveja coja y recogeré a la descarriada; y les daré renombre y fama en toda la tierra donde fueron avergonzados. 20En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré; pues os daré renombre y fama entre todos los pueblos de la tierra, cuando haga volver a vuestros cautivos ante vuestros ojos», dice Yahvé.
Contexto
Sofonías profetizó en los días de Josías, rey de Judá (1:1), probablemente entre c. 640 y 620 a. C., antes o al comienzo de la reforma religiosa que ese rey llevó a cabo. El libro es breve y duro. Habla del día de Yahvé como día de juicio sobre Judá, que mezclaba el culto a Dios con la idolatría, y sobre las naciones vecinas. Por eso sorprende que termine con uno de los cánticos de alegría más tiernos del Antiguo Testamento. En la Santa Biblia Libre para el Mundo (SBLM), el nombre divino en este libro aparece como Yahvé.
El capítulo 3 comienza con un ay contra la ciudad rebelde, Jerusalén, cuyos líderes son comparados con leones rugientes y lobos nocturnos (v. 3). Dios, sin embargo, sigue siendo justo en medio de ella (v. 5). A partir del v. 9, el tono cambia: Dios promete dar labios puros a los pueblos y dejar en Jerusalén un remanente humilde que confía en su nombre. Los v. 14-20 son una invitación a cantar, porque las sentencias fueron retiradas y el Rey está en medio del pueblo.
Lo que dice el texto
- v. 5: «Cada mañana saca a la luz su juicio». Aun dentro de una ciudad corrompida, Dios no deja de ser justo. El cántico final no niega el juicio; viene después de él.
- v. 12: «dejaré en medio de vosotros un pueblo humilde y pobre». Quienes reciben la alegría del v. 17 no son los orgullosos que se ensoberbecían (v. 11), sino los humildes que confían en el nombre de Dios.
- v. 17: Dios es el sujeto de todo: está en medio del pueblo, es «un poderoso que salvará», se regocija, renueva en su amor y se regocija con cánticos. En el v. 14 el pueblo es llamado a cantar; en el v. 17 es Dios quien canta.
Reflexión
Fíjate en el espejo que arma el texto. En el v. 14, el pueblo recibe una orden: cantar, dar voces, alegrarse de todo corazón. En el v. 17, quien canta es Dios. Es raro que la Biblia describa a Dios cantando, y aquí él canta sobre su pueblo. «Se regocijará por ti con alegría». La alegría no es solo del pueblo con Dios; es también de Dios con el pueblo. Para mucha gente, la imagen de Dios es la de alguien que, como mucho, nos tolera. Sofonías presenta otra cosa.
Pero hay que leer con cuidado a quién se le dice esto. No a los soberbios que se ensoberbecían en el santo monte (v. 11). Es a un pueblo humilde y pobre que confía en el nombre de Yahvé (v. 12). Todo el libro habla de juicio, y el v. 15 dice que Dios retiró las sentencias y echó fuera al enemigo. La alegría viene después de que el juicio fue quitado. No es aprobación de cualquier cosa; es el deleite de Dios en gente que él mismo purificó y reunió.
En medio del versículo hay una frase que la SBLM traduce así: «te renovará en su amor». El hebreo permite más de una lectura. Puede ser Dios aquietando a su pueblo; también puede leerse como Dios guardando silencio en su amor. Algunos entienden ese silencio como el de quien contempla a alguien amado sin necesidad de decir nada. Otros ven ahí un amor que no anda recordando las faltas perdonadas, en sintonía con el v. 11. Las dos lecturas son posibles, y ninguna habla de un Dios indiferente.
Para el cristiano, la frase del v. 15, el Rey de Israel está en medio de ti, adquiere un sentido todavía más concreto. La lectura cristiana tradicional la ve cumplida cuando el Hijo de Dios vino a habitar entre nosotros. Y Jesús describió la misma alegría de Dios en las parábolas de Lucas 15: hay alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente, y el padre del hijo que vuelve manda hacer fiesta, con música y danza. El Dios que canta en Sofonías es el mismo que corre al encuentro del hijo.
Muchos viven con una voz interior de acusación, repitiendo cada error antiguo. Ser aquietado en el amor de Dios no significa fingir que el pecado no existe, porque Sofonías es un libro sobre el juicio. Significa que, para quien se refugia en el nombre de Dios, la última palabra no es la acusación. Hoy, prueba a quedarte unos minutos en silencio con el v. 17. Si llega la acusación, nómbrala y respóndele con el texto: él está en medio de nosotros, es poderoso para salvar y se regocija con cánticos.
Conexiones
- Lucas 15:22-25 (lectura editorial): El padre recibe al hijo que volvió con fiesta, música y danza: la misma alegría de Dios descrita en Sofonías.
- Isaías 62:5 (referencia cruzada): Dios se alegra con su pueblo como el novio se alegra con la novia, otra imagen profética de la alegría divina.
- Juan 1:14 (lectura editorial): El Verbo habitó entre nosotros; la lectura cristiana ve aquí el cumplimiento de que Dios esté en medio de su pueblo (Sof 3:15, 17).
Para aplicar
- Corazón: ¿imagino a Dios solo tolerándome, o puedo creer que se alegra con quien se refugia en él?
- Relaciones: ¿a quién le he estado recordando errores ya perdonados, en lugar de aquietarlo con amor?
- Hoy: quédate cinco minutos en silencio leyendo Sofonías 3:17 despacio, dos o tres veces, sin prisa por sentir nada.
Oración
Señor, tú eres el Rey poderoso que salva y que está en medio de tu pueblo. Es asombroso saber que te alegras con los que se refugian en ti. Confieso que muchas veces te imagino distante, apenas tolerándome, y que presto más oído a la acusación que a tu palabra. Confieso también el orgullo que todavía resiste en mí. Vengo como alguien pobre y necesitado, buscando refugio en tu nombre. Aquiétame en tu amor, calla en mí la voz que acusa y enséñame a descansar en Cristo. Amén.
Para memorizar: Sofonías 3:17
Paso para hoy: Cuando en las próximas 24 horas vuelva el recuerdo de un error ya confesado, lee Sofonías 3:17 en voz baja y entrégale a Dios ese pensamiento.
Para profundizar: lee Sofonías 3 y conoce a Alegría.