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El amor es paciente

Devocional del 7 de noviembre · 1 Corintios 13:4 · 12 min de lectura

1Si hablo con las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, me he convertido en bronce que resuena o en címbalo que retiñe. 2Si tengo el don de profecía, y conozco todos los misterios y toda la ciencia, y si tengo toda la fe, como para remover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. 3Si doy todos mis bienes para alimentar a los pobres, y si entrego mi cuerpo para que lo quemen, pero no tengo amor, de nada me sirve. 4El amor es paciente y bondadoso. El amor no tiene envidia. El amor no se jacta, no es orgulloso, 5no se comporta de forma inadecuada, no busca su propio camino, no se provoca, no tiene en cuenta el mal; 6no se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; 7lo soporta todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. 8El amor nunca falla. Pero donde hay profecías, se acabarán. Donde hay varias lenguas, cesarán. Donde hay conocimiento, se acabará. 9Porque sabemos en parte y profetizamos en parte; 10pero cuando llegue lo que es completo, entonces lo que es parcial será eliminado. 11Cuando era niño, hablaba como niño, sentía como niño, pensaba como niño. Ahora que me he hecho hombre, he dejado de lado las cosas de niño. 12Porque ahora vemos en un espejo, tenuemente, pero luego cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como también fui conocido plenamente. 13Pero ahora quedan la fe, la esperanza y el amor, estos tres. El mayor de ellos es el amor.
1 Corintios 13:1–13 · SBLM

Contexto

Pablo escribió 1 Corintios desde Éfeso, probablemente hacia el 53 a 55 d. C., a una iglesia que él mismo había fundado en Corinto, una ciudad portuaria rica, cosmopolita y famosa por la competencia social y el culto a la imagen pública. Pablo pasó allí cerca de un año y medio (Hch 18:11). La iglesia tenía dones espirituales en abundancia, pero también divisiones, pleitos entre hermanos, orgullo y desorden en las reuniones (1 Co 1; 6; 11).

El capítulo 13 se lee en bodas, pero no fue escrito para una boda. Está entre los capítulos 12 y 14, que tratan del uso de los dones en la iglesia. Los corintios discutían quién tenía el don más impresionante, sobre todo el hablar en lenguas. Pablo interrumpe la discusión para mostrar un camino más excelente (1 Co 12:31). El amor del capítulo 13 es, ante todo, la corrección de una comunidad que usaba hasta las cosas de Dios para exhibirse.

Lo que dice el texto

Reflexión

Es fácil leer 1 Corintios 13 con música de fondo y flores. Pero los primeros oyentes probablemente se sintieron incómodos. Pablo les hablaba a personas que se disputaban el estatus en la iglesia, que despreciaban a los más pobres en la cena del Señor y que usaban los dones como trofeos. Cada frase del versículo 4 en adelante era un espejo: ustedes envidian, ustedes se jactan, ustedes se enorgullecen. El amor no.

La primera palabra es paciente. El término griego habla de alguien de ánimo largo, que tarda en explotar. En la Biblia griega se usa para describir al propio Dios, que es lento para la ira. La paciencia, entonces, no es pasividad ni ingenuidad. Es la fuerza de quien podría reaccionar en el acto y elige esperar, dar tiempo, no devolver el golpe. Y viene acompañada de bondad: no es solo soportar al otro en silencio, es actuar a su favor.

Un ejercicio antiguo ayuda a ver el texto. Cambia la palabra amor por el nombre de Jesús. Jesús es paciente y bondadoso, Jesús no busca su propio camino. Encaja perfectamente, porque el capítulo describe su manera de ser. Ahora cámbiala por tu propio nombre. En la mayoría de nosotros, la lectura se traba enseguida. Este cambio no es una afirmación del texto, es una forma de meditación. Pero revela algo verdadero: el amor descrito aquí no nace de nosotros. Recibimos ese amor primero, en la cruz, donde Cristo amó a quienes todavía no lo amaban (Ro 5:8).

Esto cambia la manera de tratar a la persona difícil que te viene a la mente mientras lees, sea un hijo, un compañero de trabajo, tu cónyuge o un hermano de la iglesia. El amor bíblico no te exige fingir que esa persona no te hiere, ni aceptar abusos en nombre de la paciencia. Amar también es alegrarse con la verdad (v. 6), y la verdad a veces pide límites. Pero el amor rechaza la contabilidad del rencor. No guarda la lista de ofensas para usarla en la próxima discusión.

Pablo termina diciendo que las profecías, las lenguas y el conocimiento pasarán, pero el amor nunca falla (v. 8). Lo que los corintios más admiraban era provisional. Lo que descuidaban era eterno. Tal vez nos pase lo mismo. Hoy la pregunta no es cuánto amor sientes, sino qué gesto paciente y bondadoso vas a elegir, sobre todo con quien es más difícil de amar.

Conexiones

Para aplicar

Para tu diario: Lee los versículos 4 a 7 cambiando la palabra amor por tu nombre. ¿En qué frase te trabaste? Escribe sobre eso con honestidad.

Oración

Padre, tú eres paciente y bondadoso conmigo todos los días, y en Jesús me amaste cuando yo todavía no te amaba. Te adoro por ese amor que no lleva la cuenta de mis faltas. Confieso que soy impaciente, que me irrito con facilidad y que guardo ofensas para cobrarlas después. Confieso que muchas veces busco mis propios intereses. Lléname de tu amor por tu Espíritu. Enséñame a ser paciente y bondadoso, sobre todo con quien hoy me resulta difícil. En el nombre de Jesús, Amén.

Para memorizar: 1 Corintios 13:4
Paso para hoy: En las próximas 24 horas, cuando sientas irritación con alguien, espera diez segundos antes de responder y elige una palabra bondadosa en lugar de un reproche.

Para profundizar: lee 1 Corintios 12–14 y conoce a Amor.

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