Buscad primero el Reino
Devocional del 30 de octubre · Mateo 6:33 · 12 min de lectura
19“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan; 21porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 22“La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¡cuántas no serán las mismas tinieblas! 24“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 25Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27“¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31“No os afanéis, pues, diciendo: ‘¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?’ 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Contexto
Mateo 6 continúa el Sermón del Monte. Jesús ya habló de la limosna, la oración y el ayuno hechos en secreto, delante del Padre y no para el público (v. 1-18). A partir del versículo 19, el tema cambia al dinero, los bienes y la preocupación. Habla con gente sencilla de la Galilea del siglo I, que vivía al límite: una mala cosecha, un impuesto más o una enfermedad podían significar hambre. No es un sermón para quien tiene de sobra, sino para quien cuenta los días de comida.
El pasaje sigue una secuencia clara. Primero, los tesoros: donde está el tesoro, allí está el corazón (v. 21). Después, los señores: nadie puede servir a Dios y a las riquezas; la palabra que usa Jesús es mamón, término arameo para la riqueza y las posesiones, tratado aquí como un señor rival (v. 24). Por último, la ansiedad: comida, bebida y ropa (v. 25-34). El versículo 33 es la conclusión de esa secuencia. Los gentiles, es decir, los pueblos que no conocían al Dios de Israel, buscaban esas cosas; los discípulos tienen un Padre que sabe lo que necesitan.
Lo que dice el texto
- v. 24: Jesús no habla de un equilibrio entre Dios y el dinero, sino de dos señores: «No podéis servir a Dios y a las riquezas». El problema no es tener bienes, sino ser gobernado por ellos.
- v. 32: El argumento contra la ansiedad no es que la necesidad sea falsa. Es que «vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas». La necesidad es real, y es conocida.
- v. 34: Jesús termina con realismo: «Basta a cada día su propio mal». No promete días sin problemas; enseña a no cargar el mañana antes de tiempo.
Reflexión
La palabra primero es el centro de este versículo. Jesús no manda abandonar el trabajo, despreciar la comida ni fingir que la ropa y el alquiler no importan. Dice que existe un orden. Cuando el sustento ocupa el primer lugar, se convierte en señor, y el corazón pasa a vivir en alerta, siempre calculando lo que falta. Cuando el Reino ocupa el primer lugar, las mismas necesidades siguen existiendo, pero dejan de gobernar.
¿Qué es buscar el Reino? En el Evangelio de Mateo, el Reino de los Cielos no es un lugar lejano ni una idea vaga. Es el gobierno de Dios que llega por medio de Jesús y cambia la vida de quien lo sigue. Por eso el versículo añade «y su justicia». Esa justicia fue descrita en el capítulo anterior: reconciliarse, ser fiel, amar al enemigo, decir la verdad. Buscar el Reino es orar «Venga tu Reino» (v. 10) y después vivir como alguien que ya está bajo ese gobierno, incluso en la forma de ganar y gastar dinero.
Hay que leer la promesa con cuidado. Las cosas que serán añadidas son las del contexto: qué comer, beber y vestir (v. 31). No es un contrato de riqueza ni una garantía de que nunca faltará nada. El mismo Jesús tuvo hambre en el desierto y murió pobre. La promesa trata de un Padre que cuida de sus hijos en lo necesario y que no se olvida de ellos. Las aves no siembran y aun así son alimentadas (v. 26); nosotros sembramos y trabajamos, pero sin la ilusión de que nuestra ansiedad sostiene el mundo. Y Dios suele cuidar por medio de personas: la misma comunidad que busca el Reino está llamada a compartir con quien no tiene.
Jesús hace una pregunta que desarma la preocupación: «¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?» (v. 27). La ansiedad promete control y entrega cansancio. Si vives con miedo al fin de mes, este texto no se burla de tu miedo. Te invita a llevar la necesidad al Padre que ya la conoce y a dar el siguiente paso de fidelidad, en vez de vivir diez pasos adelante.
En la práctica, buscar primero el Reino puede ser algo concreto: empezar el día orando antes de abrir las notificaciones, decidir una compra preguntándote si sirve al Reino, ser honesto cuando la deshonestidad sería rentable, apartar una parte de lo que tienes para quien tiene menos. Son gestos pequeños que muestran quién es el señor de la casa.
Conexiones
- Lucas 12:31 (referencia cruzada): Lucas registra la misma enseñanza, ligada a la parábola del rico que solo acumulaba para sí.
- Filipenses 4:6-7 (referencia cruzada): Pablo aplica la misma lógica: en lugar de ansiedad, oración con acción de gracias.
- Mateo 4:4 (lectura editorial): En la tentación, el mismo Jesús, con hambre, puso la palabra de Dios por encima del pan.
Para aplicar
- Corazón: ¿qué ocupa hoy el primer lugar en mis pensamientos cuando me despierto y cuando me acuesto?
- Relaciones: ¿mi preocupación por el dinero me ha vuelto duro, cerrado o deshonesto con alguien?
- Hoy: escribe tu mayor preocupación material, preséntala al Padre en oración y define un único paso fiel para mañana.
Oración
Padre celestial, tú sabes lo que necesito antes de que te lo pida, y tu Reino es mejor que todo lo que puedo acumular. Confieso que la ansiedad ha gobernado mis días y que muchas veces sirvo al dinero sin darme cuenta. Te entrego las cuentas, el trabajo y el miedo al mañana. Venga tu Reino a mi casa y a la forma en que uso lo que tengo. Enséñame a buscar primero tu justicia y a vivir un día a la vez, confiando en tu cuidado. En el nombre de Jesús, Amén.
Para memorizar: Mateo 6:33
Paso para hoy: Mañana, antes de mirar el celular, dedica cinco minutos a orar el Padre Nuestro despacio, deteniéndote en «Venga tu Reino».
Para profundizar: lee Mateo 6 y conoce a El Sermón del Monte.