El único que volvió a dar gracias
Guía de culto en familia · tema: Gratitud · edades 3–12 · 15 min
Apertura
Ronda rápida: cada uno cuenta algo bueno que pasó hoy y que todavía no le ha agradecido a nadie. Valen cosas pequeñas: el café ya hecho, que alguien te llevó, el abrazo en la puerta de la escuela.
Lectura
Lee despacio y pide que los niños cuenten con los dedos: cuántos gritan, cuántos van, cuántos quedan sanos, cuántos vuelven. En la segunda lectura, un niño dice en voz alta el ruego del v. 13, como quien grita desde lejos.
11Cuando se dirigía a Jerusalén, pasaba por los límites de Samaria y Galilea. 12Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres que eran leprosos y que se pararon a distancia. 13Levantaron la voz diciendo: «¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!». 14Al verlos, les dijo: «Id y mostraos a los sacerdotes». Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios. 15Uno de ellos, al ver que estaba sanado, se volvió glorificando a Dios a gran voz. 16Se postró sobre su rostro a los pies de Jesús dándole gracias; y éste era samaritano. 17Jesús respondió: «¿No quedaron limpios los diez? Pero, ¿dónde están los nueve? 18¿No hubo quien volviera a dar gloria a Dios, sino este extranjero?» 19Entonces le dijo: «Levántate y vete. Tu fe te ha salvado».
Enseñanza
En la Ley de Moisés, quien tenía lepra (nombre que se daba a varias enfermedades de la piel) vivía apartado y debía mantener distancia; por eso ellos «se pararon a distancia» (v. 12). Jesús los envía a los sacerdotes, que eran quienes declaraban que alguien estaba sano y autorizaban su regreso a casa. La sanidad ocurre «mientras iban»: obedecen antes de ver. Los diez tuvieron fe para caminar, y los diez quedaron limpios.
La diferencia está en el v. 15: uno de ellos, al ver que estaba sanado, volvió. Los nueve no eran malos; estaban cumpliendo la orden y corriendo hacia su familia. La gratitud es interrumpir el camino para reconocer de dónde vino el regalo. Y Lucas guarda una sorpresa: el que vuelve es samaritano, el extranjero despreciado. Jesús pregunta «¿dónde están los nueve?», porque Dios nota la gratitud que falta. Agradecer no es fingir que todo está bien: en una casa con duelo o enfermedad, se puede agradecer por algo pequeño y aun así llorar.
Conversación
Para los pequeños
- ¿Cuántos hombres fueron sanados? ¿Cuántos volvieron a decir gracias?
Para niños
- ¿Por qué crees que los nueve no volvieron?
- ¿A quién le debes un gracias esta semana?
Para adolescentes
- El único que volvió era un extranjero despreciado. ¿Por qué quien es dejado de lado a veces se da más cuenta de lo que recibió?
Para adultos
- ¿En qué área de la vida he sido uno de los nueve: recibí, seguí adelante y nunca volví a dar gracias?
Actividad
Frasco de la gratitud: tomen un frasco o una caja vacía y tiras de papel. Cada uno escribe o dibuja tres cosas que recibió esta semana y de quién vinieron, de Dios y de personas. Pongan todo en el frasco, que se queda a la vista en la cocina para leerlo en el próximo culto.
Oración
Señor Jesús, tú tienes misericordia de quien grita desde lejos. Gracias por ___ y por ___. Perdónanos cuando recibimos y seguimos adelante sin volver. Abre nuestros ojos a las cosas pequeñas y a las personas que nos cuidan, especialmente ___. Que nuestra casa sea un lugar donde se dice gracias. Amén.
Bendición
Salmos 121:7–8
Durante la semana
Cada persona vuelve a agradecer a alguien de fuera de casa antes del domingo: una notita para la maestra, un mensaje para el portero, una llamada a la abuela o a quien los cuidó. En el próximo culto, cuenten cómo les fue.