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Culto en familia

El abrazo del Padre

Guía de culto en familia · tema: El hijo pródigo · edades 5–14 · 20 min

Apertura

Juego de lejos y cerca: una persona se queda de espaldas al final del pasillo; los demás intentan acercarse sin ser vistos, y quien sea visto cuando ella se dé vuelta vuelve al comienzo. Después pregunta: ¿cómo es volver a casa después de mucho tiempo fuera? ¿Cuál ha sido el mejor abrazo que has recibido?

Lectura

Explica antes: pródigo quiere decir derrochador, alguien que gasta todo sin pensar. Lee en tres escenas, haciendo una pausa entre ellas: la partida (vv. 11 a 16), el camino de regreso (vv. 17 a 20a) y el abrazo (vv. 20b a 24). En la tercera escena, al llegar al versículo 20, quien lee se detiene, corre hacia un niño y le da un abrazo fuerte.

11También dijo: “Un hombre tenía dos hijos; 12y el menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde’. Y les repartió los bienes. 13No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’. 20“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21Y el hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo’. 22“Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado’. Y comenzaron a regocijarse.
Lucas 15:11–24 · SBLM

Enseñanza

Jesús contó esta parábola a religiosos que se quejaban porque él recibía a pecadores y comía con ellos (vv. 1 y 2). Pedir la herencia con el padre todavía vivo era una ofensa enorme, como si el hijo dijera que el padre ya no importaba. El muchacho lo gasta todo y termina cuidando cerdos, lo más bajo que podía caer un judío. Entonces vuelve en sí y ensaya un discurso: quiere volver como jornalero.

Ahí viene la sorpresa: «cuando aún estaba lejos, lo vio su padre». El padre estaba mirando el camino. En esa cultura, un hombre respetado no corría en público; el padre acepta la vergüenza y corre. Besa a su hijo antes de que termine el discurso y no lo deja ser jornalero: el mejor vestido, el anillo y el calzado le devuelven su identidad de hijo. Así es Dios: no esperamos merecerlo para volver. Pero perdonar no es fingir que no pasó nada ni quedarse donde hay abuso; la reconciliación pide verdad y seguridad. En otra ocasión, lean también la parte del hermano mayor (vv. 25 a 32).

Conversación

Para los pequeños

Para niños

Para adolescentes

Para adultos

Actividad

Anillo de hijo: cada uno recorta un anillo o un corazón de papel y escribe (o un adulto escribe) Soy hijo amado o Soy hija amada. Péguenlos todos en la puerta de entrada de la casa, el lugar de quien llega y de quien vuelve. Quien esté lejos puede recibir una foto de la puerta con un mensaje cariñoso.

Oración

Padre del cielo, gracias porque nos ves aun cuando todavía estamos lejos y corres a abrazarnos. Perdónanos por [cada uno dice algo en voz alta o en silencio]. Ayúdanos a recibirnos unos a otros como tú nos recibes, con verdad y con cariño. Recordamos a quienes están lejos de casa: [nombres]. Amén.

Bendición

2 Corintios 13:14

Durante la semana

Semana del abrazo antes de la conversación: cuando alguien se equivoque, primero recibe un abrazo (si quiere), y solo después viene la conversación. Papás y mamás también piden perdón a sus hijos cuando se equivocan. Al final de la semana, hagan una fiesta sencilla, con palomitas o un pastel, para celebrar que somos una familia de perdonados.

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