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Culto en familia

Una puerta para entrar y salir

Guía de culto en familia · tema: Yo soy · la puerta · edades 3–10 · 15 min

Apertura

Juego de la puerta viva: un adulto se para en el marco de una puerta con los brazos abiertos: es la puerta del redil, el corral donde duermen las ovejas. Los demás son ovejas y dicen bee para entrar; la puerta solo deja pasar a quien dice su propio nombre. Después alguien hace de lobo, de mentirita, e intenta colarse por el costado, y la puerta no lo deja. Pregunta: ¿para qué necesitaba una puerta el redil? ¿A quién protege? ¿Y para quién se abre?

Lectura

Lean primero los versículos 1 a 5 para entender la escena: el redil, el guardián y las ovejas que conocen la voz del pastor. Después un adulto lee los versículos 7 a 10, y los niños lo dramatizan en una puerta de verdad: en el versículo 9, entran y salen por la puerta; en el versículo 10, cuando aparece el ladrón, todos dicen ¡no! bien fuerte y, en la segunda frase, gritan juntos: ¡vida!

7Por eso Jesús les volvió a decir: “Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que vinieron antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. 9Yo soy la puerta. Si alguien entra por mí, se salvará, y entrará y saldrá y hallará pastos. 10El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.
Juan 10:7–10 · SBLM

Enseñanza

De noche, las ovejas quedaban en un redil, un cercado de piedras con una sola abertura. Se cuenta que, en muchos lugares, el propio pastor se acostaba atravesado en la entrada: ningún lobo entraba sin pasar por él. Jesús dice esto justo después de sanar al ciego de nacimiento, a quien por eso los líderes religiosos expulsaron (9:34). Quienes debían cuidar al pueblo de Dios estaban cerrando puertas. Entonces Jesús dice: yo soy la puerta de las ovejas.

Una puerta hace dos cosas: protege a los que están adentro y da paso a la vida de afuera. Jesús promete las dos. Quien entra por él «se salvará, y entrará y saldrá y hallará pastos». No es una prisión; es una casa segura con libertad para vivir. Y marca el contraste: el ladrón viene a robar, matar y destruir; él vino para dar vida en abundancia (v. 10). La vida abundante no es una vida sin problemas, ni con todo lo que queremos; es vida entera, cuidada y alimentada por él. Hay una sola puerta porque solo uno dio la vida por las ovejas, y esa puerta está abierta para cualquiera que quiera entrar.

Conversación

Para los pequeños

Para niños

Para adolescentes

Para adultos

Actividad

Cartelito para la manija: cada uno dibuja y recorta un cartelito para colgar en la puerta de su cuarto. De un lado: Jesús es la puerta. Del otro: Aquí hay vida (o un dibujo de ovejas en un pasto verde). Los pequeños pegan algodón para hacer las ovejas.

Oración

Jesús, tú eres la puerta. Gracias porque contigo estamos seguros y libres al mismo tiempo. Guarda nuestra entrada y nuestra salida y protege esta casa de todo lo que viene a robar y destruir. Hoy te pido protección para [cada uno dice un nombre o un lugar]. Danos la vida abundante que solo tú das. En el nombre de Jesús, amén.

Bendición

Salmos 121:7–8

Durante la semana

Bendición en la puerta: durante la semana, cada vez que alguien salga o llegue a casa, quien esté cerca le dice una bendición corta en la puerta, como Dios te guarde o Ve con Jesús. Elijan también un día para abrir la puerta de casa a alguien que está solo, para una merienda sencilla. Y aprovechen para repasar, con calma y sin asustar, los acuerdos de seguridad de la familia: quién puede buscar a los niños y cuál es la contraseña de la casa.

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