Amar a quien lo necesita
Guía de culto en familia · tema: El buen samaritano · edades 4–14 · 20 min
Apertura
Antes de que todos lleguen, deja un peluche tirado en el suelo de la sala, con una curita improvisada. Observa quién lo nota y quién pasa de largo. Después pregunta, sin regañar: ¿por qué a veces pasamos junto a alguien que necesita ayuda y no lo vemos? ¿O lo vemos y fingimos que no?
Lectura
Lean primero los versículos 25 a 29, la conversación, y hagan una pausa: cada uno dice quién cree que es su prójimo. Después lean la historia (vv. 30 a 37) con papeles: narrador, sacerdote y levita (que cruzan la sala por el otro lado) y samaritano (que se agacha y cuida del peluche). A los pequeños les encanta actuar.
25He aquí que un intérprete de la ley se levantó y le puso a prueba, diciendo: «Maestro, ¿haciendo qué heredaré la vida eterna?» 26Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?» 27Él, respondiendo, dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». 28Le dijo: «Has respondido bien; haz esto y vivirás». 29Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» 30Respondiendo Jesús, dijo: “Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35Otro día, al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: ‘Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese’. 36¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?” 37Él dijo: «El que usó de misericordia con él». Entonces Jesús le dijo: «Ve, y haz tú lo mismo».
Enseñanza
El intérprete de la ley quería una lista: ¿quién es y quién no es mi prójimo? Jesús responde con una historia en la que el héroe es justamente un samaritano, de un pueblo con el que los judíos tenían una enemistad antigua. El sacerdote y el levita eran hombres religiosos; el texto no explica por qué pasaron de largo, y eso nos quita las excusas. El samaritano ve, se llena de compasión, se acerca y paga el precio: aceite, vino, su propio animal, el mesón, dos denarios y la promesa de volver.
Jesús invierte la pregunta. No responde quién merece mi amor; pregunta quién se comportó como prójimo. La cuestión deja de ser dónde está mi frontera y pasa a ser a quién me acerco. El amor, aquí, cuesta tiempo, dinero y constancia. Desde muy temprano, los cristianos también vieron en Jesús al samaritano que nos encontró caídos y lo pagó todo. Con los niños, deja claro: ayudar no es ponerse en peligro; a veces ayudar es llamar a un adulto.
Conversación
Para los pequeños
- El hombre estaba herido. ¿Quién se detuvo para cuidarlo?
- Si un amigo se cae en el parque, ¿qué puedes hacer?
Para niños
- El samaritano hizo muchas cosas por el hombre herido. ¿Cuántas pueden recordar?
- ¿Hay alguien en tu escuela que siempre está solo o de quien los demás se burlan? ¿Cómo puedes ser el prójimo de esa persona?
Para adolescentes
- ¿Quiénes son los samaritanos de hoy, las personas que tu grupo desprecia? ¿Qué cambia si Jesús pone a una de ellas como ejemplo?
- ¿Qué es lo que más te hace pasar de largo: la prisa, la vergüenza o el miedo a lo que van a pensar?
Para adultos
- ¿Dónde he estado preguntando quién merece mi ayuda, en lugar de preguntar a quién me puedo acercar?
- ¿Qué precio concreto, en tiempo o dinero, está dispuesta a pagar nuestra familia por alguien esta semana?
Actividad
Kit del samaritano: armen juntos una bolsita con cosas útiles (curitas, una botellita de agua, una galleta y una nota escrita a mano con una palabra de ánimo). Decidan para quién será: un vecino anciano, alguien enfermo, una familia que pasa apuros o una persona en situación de calle, siempre acompañados por un adulto.
Oración
Señor Jesús, gracias porque te acercaste a nosotros cuando estábamos caídos en el camino. Abre nuestros ojos a quien está sufriendo cerca de nosotros. Hoy queremos recordar a [cada uno dice el nombre de alguien que necesita ayuda]. Quítanos la prisa y el prejuicio, y danos manos que cuiden de verdad. Amén.
Bendición
Hebreos 13:20–21
Durante la semana
Elijan a una persona concreta para cuidar durante toda la semana, y no solo con un gesto: visitar, llamar, llevar una comida, ayudar en una tarea y volver, como el samaritano prometió volver. En el próximo culto en familia, cuenten lo que descubrieron sobre esa persona y sobre ustedes mismos.